20 septiembre 2022

BISHKEK, la Capital

Este viaje lo he hecho con la cía. aérea Pegasus (Madrid-Estambul-Bishkek-Estabul-Madrid por 539€), en un avión Airbus 300 de lo más incómodo en el que jamás haya viajado. Supongo que es un castigo a los que compramos boletos baratos y anticipadamente. La atención de su personal fue mediocre. Supongo que será por la mierda de sueldos que reciben. Fueron durante todo el viaje, mayoritariamente, antipáticos/as. La llegada al aeropuerto Internacional Manas, en Bishkek, aconteció sobre las 06:10 de la mañana. Tras cambiar unos euros (1€ = 82 Som; a partir de ahora Ksm), a un precio poco favorable, desayuné en el restaurante de la planta alta de Salidas mis primeras samsas kirguises (samosas) y té verde mientras dejaba pasar el tiempo antes de dirigirme al hostal Koisha porque hasta las 14:00 no me entregaban la habitación -había reservado por Booking una de dos camas (18€/noche/baño compartido)-. No me permitieron la entrada antes de las 11 A.M., como les había escrito durante la reserva. Luego me dirigí a la Salida de la Terminal del aeropuerto, a la derecha, donde se encuentra el estacionamiento de los minibuses (Marshrutka) n° 38 que van al centro de la ciudad (aprox. 29Kms./80Ksm). Pasan cerca del Bazar (mercado) Osh, perfecto para bajarme y caminar unos cientos de metros hasta el hostal. Es de los más económicos de la capital, dispone también de camas o literas en habitación compartida (9€), salón y cocina compartida, bar-terraza, un amplio jardín y WiFi gratuito en todas las estancias. Tras dejar las mochilas, mi primer paseo y reconocimiento fue, por supuesto, al mercado que se encuentra justo al lado. Por ser domingo no había tanto movimiento como suele suceder el resto de la semana. Aun así el ambiente era bastante seductivo.
Un primer té en una pequeña Chaikana (casa del te) mientras observaba el entorno, las facciones y el estilo de vestir de la población: muchos ojos rasgados, mejillas tendiendo a coloradas y piel más oscura. También el típico/a rubio/a, de tez blanca, símil ruso, pero 
menos. La edad es otro factor a destacar; mucha juventud y todos ellos vestidos muy modernos, y luego, en contraposición, los más ancianos con el sombrero alto blanco típico de Kirguistán llamado “ak-kalpak”. Leo en la guía que la gente de Kirguistán es de origen siberiano, eso explica esos ojos rasgados, que a partir de la expansión mongola en el s.X se han desplazado hasta esta zona montañosa del sur. No faltaría mucho hasta que Gengis Kan dominara este lugar también.
Observando los mapas de la ciudad tracé la ruta a seguir el resto del día para recorrer tranquila y ordenadamente las principales plazas y las ostentosas edificaciones que se encuentran en la Avenida Chuy (Chuyskaya).
Me encuentro a casi 800mts. de altitud, con una más que agradable temperatura (aprox.21º / 15º al anochecer) y cielos despejados, en la ciudad más poblada de Kirguistán, con más de 1.000.000 de habitantes, y que concentra a algo más del 20% de su población. Es casi una réplica de una típica ciudad rusa o ex soviética provincial, dispuesta en un sistema de cuadrículas. Los bulevares y las avenidas que atraviesan la ciudad son más anchas de lo que realmente deberían ser para contener el escaso tráfico que soportan, con enormes edificaciones oficiales y estatua de Lenin incluida. Tiene una cantidad notable de zonas verdes, con franjas de parques arbolados repartidos por toda la ciudad que suavizan el tráfico.
La avenida Chui -en la era soviética, llamada avenida Lenin-, recorre por ambos lados parques verdes, muchos edificios importantes del gobierno, universidades y la academia de las Ciencias; el llamativo edificio del Consejo Supremo (la Casa Blanca del Jogorku Kenesh); el edificio de la Filarmónica, y a su lado la estatua de Manás, el héroe nacional; el Museo Histórico del Estado, que muestra la historia y la artesanía kirguisa, momias, alfombras…. En la parte de atrás se encuentra la estatua de Lenin junto a un gran macetero en forma de estrella adornado con flores rojas.
Justo en frente del museo, la colosal bandera pendular que ondea majestuosamente sobre la enorme Plaza Ala-Too, junto a la acristalada garita donde dos engalanados militares hacen guardia (cada hora se realiza el cambio de guardia mediante un llamativo y ostentoso recorrido); el parque Oak; la Plaza de la Revolución.…
En la otra parte de la plaza, atravesada por la ancha avenida, hay edificios de oficina en forma de U, con carteles conmemorativos de los 70 años de la finalización de la segunda guerra mundial, orgullo para los miembros de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas  (URSS).
El centro de la vida de Bishkek se encuentra en la plaza Ala Too, antes llamada plaza Lenin. En las esquinas fotógrafos profesionales capturan el recuerdo a los visitantes buscando el mejor encuadre entre las fuentes y los edificios. 
La sección más occidental de la avenida se conoce como avenida Deng Xiaoping (líder supremo de la República Popular China (RPC) desde diciembre de 1978 hasta noviembre de 1989).
Esta ciudad no es un “jungla urbana” como podrían ser otras ciudades asiáticas. En muchos aspectos es casi como un pueblo, con comunidades centradas en pequeños mercados y tiendas de conveniencia. Hay muy pocos grandes supermercados, de momento. Pero sí muchas tiendas de telefonía móvil. Y farmacias, cientos  y cientos de farmacias!
La ciudad realmente no tiene nada especial, pero es entretenido pasear por ella. Las aceras, bordeadas de árboles y jardines, separan la calzada y crean una atmósfera agradable y tranquila, además en esta época del año está preciosa  y los colores rojos y amarillos del otoño dan una luz especial a los grises y anodinos edificios.
Al atardecer las fuentes se llenan de colores y de grupos de jóvenes sentados o practicando monopatín. Los mayores, más escasos, pasean con la familia muy apaciblemente. Me llama mucho la atención las rubias y altas jóvenes rusas embutidas en estrechos pantalones que contrastan con las muchachas kirguises, bajitas, de rasgos asiáticos y cubiertas de ropa. 
Este efecto “pueblo” se ve realzado por la constante visión del paisaje alpino que se encuentra justo más allá de los límites de la ciudad, ya que, desde prácticamente cualquier lugar de Bishkek, la cresta nevada de casi 5.000mts. de la cordillera Ala-Too es visible elevándose cautivadoramente hacia el Sur. A pie de calle, las montañas parecen estar al alcance de la mano y, de hecho, casi lo están: hacer senderismo en cualquiera de los valles que dividen esta cordillera podría ser una excursión de al menos un día fácilmente realizable.
Sin embargo, al Norte, el paisaje es mucho menos dramático, con la llanura agrícola fértil y suavemente ondulada del valle Chui que se extiende hasta la vecina Kazajistán.
 La forma más sencilla de trasladarse es mediante trolebuses, guaguas, marshrutkas (minibuses) y taxis compartidos. Todos son muy económicos (desde 11Ksm).
De vuelta, anocheciendo, la cena la hice en uno de los puestos movibles junto al
bazar Osh, sobre las 19:00h., cuando ya la mayoría de los establecimientos habían cerrado. Y es que desde que comienza a oscurecer las tiendas empiezan a recoger y cerrar sus puertas. Y a las 21:00h. apenas hay gente caminando por las calles, al menos por esta parte de la ciudad, mucho más comercial. 
A la mañana siguiente me dirigí en taxi a la Embajada de Tayikistán (en la calle Karadarynskaya, nº 36) en busca de un Permiso especial llamado GBAO (Gorno-Badakhshan Autonomous Oblast), un documento oficial que permite ingresar y viajar dentro de Tayikistán por la región autónoma de Gorno-Badakhshanpara recorrer la carretera del Pamir y el Valle Wakhan; y también conocer las últimas noticias sobre el Paso fronterizo Kizyl-Art que separa a Kirguistán de Tayikistán. Desafortunadamente su embajador me ha asegurado que ahora está cerrado por ambos países y me aconseja llegar en avión a Dushambé, la capital tayika, porque de esta manera no necesitaría visado de entrada por ser ciudadano de la Comunidad Europea, y una vez allí podría igualmente tramitar los permisos necesarios.
Ahora mismo todo el plan de viaje inicial se me ha desmoronado. Éste era para mí parte esencial del recorrido que me ha traído hasta esta zona de Asia Central
: seguir la Ruta de la Seda de Oriente hacia Occidente. Ir en avión, para mí en este caso, no tiene nada de diversión ni aventura. Aunque hay otra opción que sería entrar por el paso fronterizo entre Garm y Daroot-Korgon. Pero, parece ser que, debido a unos altercados recientes entre militares de ambos países, con varios fallecidos, también está cerrado, de momento.
Pues considero que ya no hay más opciones: o entrar a Tayikistán por Dushambé en avión o continuar tranquilamente el plan de viaje y volver a preguntar en Osh, a los taxis compartidos que salen hacia Murghab (Tayikistán) dentro de tres semanas, por si ha habido algún cambio.
De vuelta al hostal, muy desanimado, intento quedarme algunos días más para realizar alguna excursión por los alrededores de Bishkek, pero ya está completo y tendría que buscar otro lugar donde hospedarme. La decisión inmediata que tomo es continuar el viaje hacia el E., donde se encuentra el lago Issyk-kul, y desde allí planificar otras rutas por las montes cercanos. 
Algo más al sur, a unos 40Kmsde la ciudad, se encuentra el Parque Nacional de Ala-Archa, ubicado en la ladera norte de la cordillera kirguisa a una altitud entre 1.600 - 4.875mts., comenzando desde el centro alto del Ala-Too y continuando hacia el norte hasta las Gargantas de Ala-Archa.
De inmaculada naturaleza, diversidad de coníferas, gargantas, glaciares, acantilados y cascadas, desde 1951 esta área ha sido objeto de turismo activo: montañismo, senderismo, trekking o cabalgar. Aquí se realizan alrededor de 150 rutas de escalada y senderismo de diversas categorías de complejidad (1 a 6 inclusive) y se desarrollan temporadas de escalada en invierno y verano.
El parque tiene todo lo que cabría esperar de una zona alpina: picos nevados, arroyos caudalosos, praderas alpinas, bosques de pinos y empinados riscos. 
Entre sus picos y glaciares viven 800 especies de plantas y 170 especies de animales: ciervos, jabalíes, águilas, osos, linces, lobos, leopardos blancos de las nieves o la rara especie de Cabras Marco Polo.
Cualquier agencia turística de Bishkek estará dispuesta a poner en contacto al turista con los guías locales  para organizar cualquier tipo de excursión al parque.

16 septiembre 2022

Las 5 Ex-Repúblicas Soviéticas (o las "-STÁN" de Asia Central)

Este año poscovídico comienzo "Centrando" el viaje por Asia "la milenaria", es decir: Kirguistán Tayikistán, y dejo para el próximo año: Uzbekistán, Kazajistán y Turkmenistán
Aunque es sabido que Asia Central está prácticamente fuera de los circuitos tradicionales, esto no siempre fue así. De hecho, esta zona del continente asiático siempre me ha llamado la atención porque la Ruta de la Seda (nombre con que es conocida desde el s.XIX), una extensa red de rutas comerciales terrestres y marítimas abiertas por China desde al menos el s.I a.C. que interconectaban la mayor parte de este continente con las islas del Sudeste Asiático, el Mediterráneo europeo y la Costa Oriental africana, se detenía en muchas de las principales ciudades de estos cinco países. A medida que los comerciantes las iban atravesando intercambiaban con los habitantes locales no solo sus productos, sino también sus conocimientos y su presencia. Esto la convirtió en una región viva, con maestros artesanos, eruditos/estudiosos de clase mundial y una población diversa. 
Así pues, Asia Central ya comenzaba a recibir viajeros, que se sepa, hace varios milenios: los comerciantes que negociaban con los nómadas de las montañas y las estepas y con los que cruzaban el continente en caravanas. Y este año... pues ¡me toca a mí pasar por ahí!. 


Asia Central consta de cinco ex-repúblicas soviéticas y que son hoy día repúblicas independientes: Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán.
Tal vez ninguno de los destinos turísticos de Asia Central pueda presumir de tanta abundancia de lugares naturales pintorescos como Kirguizistán, el primer lugar donde me quiero detener. Más de tres cuartos de su territorio está ocupado por las majestuosas  montañas de Tien-Shan y Pamir Alay, por llanuras esplendorosamente verde y agradables a la vista que durante siglos han servido como pastizales para los nómadas locales, por lagos y torrentes cristalinos, por encantadoras gargantas y cuevas misteriosas pintorescamente cortadas por el paso del tiempo y las inclemencias climatológicas. 
Intentaré moverme en todo momento en taxi compartido, en minibús, o incluso haciendo autoestop, algo bastante normalizado en estas poblaciones. Y dormir en comunidades de las montañas en sus yurtas, una especie de gran tienda de campaña de felpa o tejido sobre una estructura redonda de madera, de fácil montaje y transporte, y que es la vivienda típica de los habitantes de las estepas del centro de Asia (parecida a una jaima), pues tampoco me parece complicado, ya que  ha sido costumbre alojar a los cansados viajeros/comerciantes que durante milenios han pasado por estos lugares.
Y cruzar varios prominentes pasos de montañas hasta Tayikistán, el único estado de habla iraní en Asia Central con una cultura y tradiciones únicas. Este país de clima severo, situado en las pintorescas ramificaciones de los montes Pamir, se encuentra lejos de las rutas de transporte euroasiáticas. El Tayikistán moderno se ha formado bajo la influencia de las antiguas costumbres de los iraníes, persas, el islam, el vecino Uzbekistán y la Rusia Soviética. Y el tradicional aún continúa, como también lo sigue siendo, por ejemplo, el mercado afgano frontera entre ambos países que se realiza todos los sábados por la mañana y que no quiero dejar de visitar. Esta ruta del sur del país pertenece a la autovía del Pamir, y  habiendo leído que lo mejor es hacerlo en un tour turístico de agencia de viajes yo prefiero esperar a encontrar otros viajeros que quieran compartir el alquiler de un vehículo con conductor para poder ir parando en cada sitio y tener más independencia de movimiento, ya que es muy difícil hacerlo por cuenta de uno, porque precisamente no hay transporte público. Y si no es posible tendré que alquilarlo y viajar en solitario con un "chofer-guía".
Fuertes con sus tradiciones nacionales y con sus costumbres nómadas, que se han formado durante siglos, estoy seguro que vale el esfuerzo visitar, de principio, estos dos países. 

Luego, ¡ya se verá!.