16 septiembre 2022

Las 5 Ex-Repúblicas Soviéticas (o las "-STÁN" de Asia Central)

Este año poscovídico comienzo "Centrando" el viaje por Asia "la milenaria", es decir: Kirguistán Tayikistán, y dejo para el próximo año: Uzbekistán, Kazajistán y Turkmenistán
Aunque es sabido que Asia Central está prácticamente fuera de los circuitos tradicionales, esto no siempre fue así. De hecho, esta zona del continente asiático siempre me ha llamado la atención porque la Ruta de la Seda (nombre con que es conocida desde el s.XIX), una extensa red de rutas comerciales terrestres y marítimas abiertas por China desde al menos el s.I a.C. que interconectaban la mayor parte de este continente con las islas del Sudeste Asiático, el Mediterráneo europeo y la Costa Oriental africana, se detenía en muchas de las principales ciudades de estos cinco países. A medida que los comerciantes las iban atravesando intercambiaban con los habitantes locales no solo sus productos, sino también sus conocimientos y su presencia. Esto la convirtió en una región viva, con maestros artesanos, eruditos/estudiosos de clase mundial y una población diversa. 
Así pues, Asia Central ya comenzaba a recibir viajeros, que se sepa, hace varios milenios: los comerciantes que negociaban con los nómadas de las montañas y las estepas y con los que cruzaban el continente en caravanas. Y este año... pues ¡me toca a mí pasar por ahí!. 


Asia Central consta de cinco ex-repúblicas soviéticas y que son hoy día repúblicas independientes: Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán.
Tal vez ninguno de los destinos turísticos de Asia Central pueda presumir de tanta abundancia de lugares naturales pintorescos como Kirguizistán, el primer lugar donde me quiero detener. Más de tres cuartos de su territorio está ocupado por las majestuosas  montañas de Tien-Shan y Pamir Alay, por llanuras esplendorosamente verde y agradables a la vista que durante siglos han servido como pastizales para los nómadas locales, por lagos y torrentes cristalinos, por encantadoras gargantas y cuevas misteriosas pintorescamente cortadas por el paso del tiempo y las inclemencias climatológicas. 
Intentaré moverme en todo momento en taxi compartido, en minibús, o incluso haciendo autoestop, algo bastante normalizado en estas poblaciones. Y dormir en comunidades de las montañas en sus yurtas, una especie de gran tienda de campaña de felpa o tejido sobre una estructura redonda de madera, de fácil montaje y transporte, y que es la vivienda típica de los habitantes de las estepas del centro de Asia (parecida a una jaima), pues tampoco me parece complicado, ya que  ha sido costumbre alojar a los cansados viajeros/comerciantes que durante milenios han pasado por estos lugares.
Y cruzar varios prominentes pasos de montañas hasta Tayikistán, el único estado de habla iraní en Asia Central con una cultura y tradiciones únicas. Este país de clima severo, situado en las pintorescas ramificaciones de los montes Pamir, se encuentra lejos de las rutas de transporte euroasiáticas. El Tayikistán moderno se ha formado bajo la influencia de las antiguas costumbres de los iraníes, persas, el islam, el vecino Uzbekistán y la Rusia Soviética. Y el tradicional aún continúa, como también lo sigue siendo, por ejemplo, el mercado afgano frontera entre ambos países que se realiza todos los sábados por la mañana y que no quiero dejar de visitar. Esta ruta del sur del país pertenece a la autovía del Pamir, y  habiendo leído que lo mejor es hacerlo en un tour turístico de agencia de viajes yo prefiero esperar a encontrar otros viajeros que quieran compartir el alquiler de un vehículo con conductor para poder ir parando en cada sitio y tener más independencia de movimiento, ya que es muy difícil hacerlo por cuenta de uno, porque precisamente no hay transporte público. Y si no es posible tendré que alquilarlo y viajar en solitario con un "chofer-guía".
Fuertes con sus tradiciones nacionales y con sus costumbres nómadas, que se han formado durante siglos, estoy seguro que vale el esfuerzo visitar, de principio, estos dos países. 

Luego, ¡ya se verá!.