16 noviembre 2023

Concluye el Viaje por Asia Central

Nuevamente por Internet, y ante la facilidad para la compra de billetes de tren, he vuelto a seleccionar mi tipo de asiento preferido para dirigirme a Tashkent       (11.430Som/butaca/climatizado/3h.35min.), la capital de Uzbekistán y último destino de este viaje por Asia Central.
La llegada se produjo por la noche, a las 22:30, y para mi sorpresa... ¡lloviendo!. ¿Otra vez? ¿Otra capital que me recibe con una copiosa lluvia? ¿Y ahora por la noche? No me lo podía creer. Parecía tan teatral. Como si estuviera preparado por el destino.
Si nunca me ha gustado llegar a un destino de noche porque me dificulta poder controlar los sitios por donde voy pasando, bajo la lluvia y de noche menos aun. Y en este caso, aunque los teléfonos móviles con aplicaciones de geolocalización facilitan el seguimiento in itinere, no suelo confiar en los taxistas porque en muchas ocasiones no lo realizan correctamente. A la salida de la estación se encontraban muy pocos taxistas esperando por pasajeros que llevar. No podía perder mucho tiempo discutiendo precios por el traslado. La lluvia, la noche y la falta de entendimiento con el idioma me impedían explicarle correctamente la dirección exacta del hostel donde me iba a quedar. Precisamente es el mismo  donde me quedé el año pasado y que tanto me ha gustado, por precio y ubicación. 
La Estación N. de tren (Stantsiya Tashkent Pass Tsentr) está aprox. a 6Kms. del hostal The Top (24€/cama doble/ducha/climatizado pero no funcionaba) y a pocos metros se encuentra la parada de Metro (Tashkent). Pero la hora que era, lo dificultoso que es viajar en este medio con el tamaño de mis mochilas y el desconocimiento del horario exacto de actividad preferí acordar el precio por el traslado con un taxista que se me había acercado (35.000Som). Poco podía hacer para la hora que era así que directamente a descansar que al día siguiente iba a tener una buena sesión de caminata por la ciudad.
Tashkent
 es una gran metrópolis con una población de aprox. 2,5 millones de habitantes, bordeada por una cuadrícula de calles rectas y anchas avenidas intercaladas con áreas verdes (parques, plazas y jardines) y fontanas. Es la personificación real de la elegancia moderna que es inherente a muchas capitales del mundo, pero al mismo tiempo como ciudad oriental tiene un encanto único. Combina originalmente edificaciones medievales que parecen sacados de páginas de antiguos cuentos orientales con la estilosa arquitectura europea de la época del gobierno de Turquestán, bloques de la era soviética y finalmente, los deslumbrantes rascacielos de vidrio que representan la nueva era del Uzbekistán independiente. 
El nombre Tashkent apareció por primera vez en documentos turcos durante los s.IX y XII.
Tashkent es una de las ciudades más antiguas de la Gran Ruta de la Seda entre China y Europa. Las primeras referencias escritas como ciudad-asentamiento aparecieron en el s.II a.C.. En la antigua China la ciudad es referida como Yueni o Shi; en los grabados del rey persa Shampur, aparece como Chach y en otras fuentes arábicas es referida como  Shash.
Desde tiempos antiguos, una posición geográfica favorable y un clima templado hicieron de Tashkent una de las principales ciudades de la Ruta de la Seda. Durante los s.XIV y XV formó parte del Imperio de Timur, en el s.XVI estuvo bajo el control de la dinastía Sheibanids, en 1865, del Imperio Ruso, y en 1930 fue declarada la capital de  Uzbekistán, antigua Unión Soviética Uzbeka.
Muchos de los monumentos y sitios de interés se concentran en el Casco Antiguo, uno de los distritos que ha preservado la cultura tradicional, en una metrópolis que cambia rápidamente. El espíritu del antiguo Tashkent aun vive en los acogedores patios de los hospitalarios mahallahs (barrio tradicional), el ajetreado Bazar Chorsu y los domos azules del complejo religioso Khast Imam. En esta parte de la ciudad hay artesanos, casas de té y panaderías que ofrecen un aire muy original. 
Y para visitar la ciudad que mejor que moverse en metro. A 5min. caminando desde el hostel donde me he quedado se encuentra la parada de Metro PushkinTashkent cuenta con el primer sistema de metro de Asia CentralEs bastante rápido, sin embargo la red local se limita solo a las partes centrales de la ciudad, perfecto para este tipo de visitas. 
El metro sale de las estaciones cada 3-4min. durante las horas de más concurrencia y cada 20min. por la tarde-noche. No solo es asequible (2.000Som) y confortable para moverse dentro de la ciudad, sino que además algunas de sus paradas son monumentos arquitectónicos decorados tanto con motivos soviéticos como con diseños clásicos o más modernos. Algunas de sus 29 paradas son extraordinariamente originales. Me planteé visitar las más emblemáticas de las tres líneas que circulan bajo esta dinámica ciudad:
- Por la Línea roja (línea Chilonzor)MUSTAQILLIQ MAIDONI, PAKHTAKOR y CHILONZOR. 
- Por la Línea azul (línea O'zbekiston): ALISHER NAVOI (con sus paredes completamente decoradas con historias y personajes del poeta), KOSMONAVTLAR (la de los cosmonautas y su temática del espacio) y TOSHKENT (junto a la estación de tren).
- Por la Línea verde (línea Yunusobod)BODOMZOR y YUNUS RAJABIY.
La infraestructura del transporte público está muy desarrollada. Las guaguas y minibuses son la forma más económica de moverse alrededor de Tashkent, con rutas que llegan hasta casi cualquier parte de la ciudad. Hasta ahora, no hay ningún sistema conveniente, página web o aplicación, donde ver las rutas y horarios de los transportes. Todos estos transportes públicos operan hasta las 22.00 horas.
Los taxis son un medio muy popular y es fácil detenerlos en la calle u ordenarlos a través de los servicios oficiales. También son muy utilizadas y convenientes las aplicaciones con Yandex y MyTaxi.
Sin duda alguna no podía faltar las visitas a sus mercados más importantes, o al menos más cercanos a mi zona de visitas: los bazares más populares entre los turistas son el Bazar Chorsu y el Bazar Alay. Ambos son el encanto de los comercios de estilo oriental, con amables vendedores, puestos con vegetales y frutas frescas, especias con deliciosos aromas, pan caliente lepeshka y todo tipo de bienes, vive en los vibrantes bazares de Tashkent.
Y como buen caminante no podía dejar de visitar algunos de los parques emblemáticos de Tashkent, como el renovado Parque Central que ofrece sombreados callejones con bancos y modernas atracciones europeas para niños y adultos, incluyendo el primer carrusel francés de Uzbekistán. A menudo organiza festivales públicos gratuitos y otros eventos.
Algo más allá el Ecopark, el primer parque de Tashkent en personificar en su diseño y arquitectura los principios de la construcción “verde”. No hay atracciones de feria, pero sus visitantes desconectan del ajetreo y del bullicio de la ciudad mientras pasean a lo largo de sus senderos, realizan picnic, footing o yoga.
Otros sitios destacados que no dejé de visitar nuevamente fue la Plaza Amir Timur, donde se encuentra la Torre del reloj junto a la Plaza de la Independencia y la vía peatonal Sayilgoh Ko’chasi (o Callejón Broadway) de las cuales ya he escrito en este blog el pasado año.
Como capital, Tashkent es el centro cultural del país. Cuenta con muchos museos interesantes y centros de exhibiciones con una gran variedad de colecciones y muestras, pero no me dio tiempo de visitarlos. Esta última parte del viaje ha sido casi 3 semanas, insuficiente para llegar a completar mi plan por Uzbekistán.
Así que, hasta aquí puedo escribir. Ya he concluido este viaje por los cuatro principales países testigos del paso de los comerciantes de la Ruta de la Seda, aunque en un principio planeé que fueran cinco. Faltó Turkmenistán, que no descarto que en un futuro próximo pueda volver a intentar visitarlo. Mejor si se abriera al mundo exterior como han hecho todos los países del centro de Asia.