02 noviembre 2023

Cruzando Fronteras en Tren

A medio día me trasladé en taxi hasta la estación de tren de Aktau (3.040Tk./20min.) que se encuentra en Mangystau, a unos 15Kmsdel centro de la ciudad. Es la segunda vez que utilizo el tren para viajar. Anteriormente viajé en Kupé (compartimentos privados de 4 camas en habitáculo cerrado), bastante incómodo porque no pude pedir el asiento bajo que tiene la posibilidad de elegir si realizar el trayecto sentado o hacer la cama y mandar al otro pasajero a la cama superior. Me tocaba, pues, estar todo el tiempo acostado o de pie en el pasillo mirando por la ventana. 
Para mi estilo de viaje, que apenas duermo, lo mejor es coger Platzkart,  el asiento bajo que comparte mesa con otro asiento. El número impar es como si fuera el “propietario” de la mesa y quien dispone que el otro pasajero tenga que subir a la cama superior en el momento que se opte por desmontarla y convertir todo el emplazamiento en cama. Me pasó en este primer trayecto de Aktau a Beyneu, al equivocarme al seleccionar precisamente este tipo de asiento. Nada mas salir el tren, la señora sentada frente a mi -que se pasó todo el día comiendo y recostada-, me miró como diciendo... venga, levántate que voy a recoger la mesa y desplegar "mi" cama. Me mandó a la cama superior porque quería tumbarse. Joder, no había pasado ni media hora ¿y tenía que estar acostado durante las 7h. que duraba el trayecto? Pero es que a los 45min. la obesa señora se levantó, montó otra vez la mesa porque le dio por comer. Al escuchar desde arriba como volvía a montar la mesa pensé: bueno ahora podré bajar y sentarme en mi asiento mientras ella come. Al menos no estoy acostado tanto tiempo. Pues no, llamó a su amiga para que se sentara con ella en mi asiento y la acompañara en la comida que tenía dentro de varias bolsas. Y para no tener malos rollos volví a ceder, aunque se me notaba en la cara mi desavenencia y malestar. De todas formas los viajeros, también kazajos, frente a nosotros me miraban como diciendo... te ocurre algo? Al rato uno de ellos me hizo señales para que me sentara en la esquina de su cama baja, junto a sus pies, a lo cual me negué y volví a subir a mi plaza superior. Por lo tanto entendí que es la manera que tienen de viajar en este tipo de vagón. 
Conclusión: para mí, la mejor forma de viajar es en Platzkart, el lugar ideal aunque con menos intimidad pero también más económico, si quiero estar todo el trayecto sentado sin que me molesten y utilizar la mesa para escribir o leer, y dejar el momento cama para un rato de descanso. Al otro lado hay otras 4 plazas que se hacen camas y una mesa algo más grande para compartir entre todos. En medio está el pasillo por donde pasan los pasajeros y los vendedores con sus productos. El resto de las opciones son vagones con opción a Lyux (compartimentos cerrados, climatizado y únicamente con 2 camas) y Oshy (asientos reclinables).
Lo que me ha llamado bastante la atención es las ganas de comer y dormir con la que viene la gente al tren. Parece de vicio!. Como las prisas para subir al vagón antes de que bajen los pasajeros o las prisas para bajarse aunque luego se queden tiempo en el andén esperando por familiares o conocidos. Me recuerda mucho a los momentos vividos en algunos aviones que sin haberse detenido el aparato comienzan a levantarse de sus asientos para sacar de los compartimentos superiores sus pertenencias. Y luego nos vemos todos en las cintas de recogida de equipajes. Bárbaro!
El trayecto en tren hasta Beyneu (7.714Tk./platzkart) duró 7h. y 35min.. L
legamos a las 23:01 de la noche. Puntual al máximo, como todos los trenes que circulan en este país. 
El tren (648ФA) con destino a Nukus salió a las 04:47 (11.714Tk./platzcart), por lo que tuve que esperar en la estación a que fuera la hora de llegada. Dos horas antes de la salida había que estar en los asientos del vagón para comenzar el control de pasaportes del lado kazajo. Este tren uzbeko es algo más moderno y menos sucio. Un grupo de policías con un receptor de pasaportes y otros con varios perros comenzaron a realizar sus trabajos correspondientes. Casi dos horas duró todos los trámites. Los equipajes de los pasajeros parece ser que son controlado aleatoriamente. En mi vagón algunos tuvieron que abrirlos completamente y mostrar su interior. Los baños, los falsos techos, las cajoneras grandes de los asientos fueron igualmente abiertos por los agentes para asegurarse que algún “polizón” no se hubiera introducido en su interior.
Una vez en marcha, en algo más de una hora estábamos en la frontera con Uzbekistán, y comenzando nuevamente los mismos procedimientos policiales. Esta vez dos agentes uzbekos se cebaron con mis dos mochilas. Todo, absolutamente todo, fue examinado. Hasta el pequeño botiquín médico que siempre llevo, y a la palabra “¡medisin!, fueron como obsesos a examinarlo minuciosamente. Está prohibido introducir cualquier medicamento que lleve algún tipo de “droga” en sus componentes. También revistas, fotos, vídeos que contengan imágenes impúdicas o sexuales. Acabado el control, vendedores y cambistas se introdujeron en los vagones para realizar sus negocios. Al comenzar a amanecer el tren se puso en marcha. Por fin podíamos continuar el trayecto y continuar descansando después de tanto ajetreo. Atravesamos diferentes poblaciones y enormes terrenos desérticos cuya visión a través de la ventana era completamente secos e inhóspitos. Circulábamos por la parte más árida de Uzbekistán.
La llegada atardeciendo a Nukus sucedió a las 18:22 (total 13h. de trayecto). Desde la estación me trasladé en un Taxi particular -aquí también se utilizan los vehículos particulares a modo de transporte público-, que esperaba en el parking (20.000Som, tras un laborioso regateo, de esos que les encantan a los taxistas en general y tanto odiamos los viajeros), hasta el hostal Family Guest House (130.000Sum/
habitación compartida de 4 camas/baño interior), cerca del museo, restaurantes, del bazar y de la parada de taxis y pequeñas furgonetas de trasporte público (marshrutka). Una buena zona para quedarme. Como tenía programado una excursión de tres días por el Mar Aral de Uzbekistán, le pedí al empleado del hostal que me guardara una de las mochilas durante mi ausencia ya que volvería a quedarme en el mismo hostal a mi vuelta. No hubo inconveniente alguno.
Al día siguiente, y tal como habíamos quedado, a las 8 de la mañana me recogieron en el hostal para dirigimos hacia el antiguo pueblo pesquero Moynaq (o Muynak), situado en la parte occidental de Uzbekistán, en el territorio de la república autónoma de Karakalpakistán. Tardamos aprox. 5h. en realizar los casi 200Kms. que hay desde Nukus., circulando por una autovía que se encuentra en un buen estado, atravesando paisajes muy agrestes cubiertos por restos de sal. 
Es un panorama inusual: rocas sobre fondo seco de lo que fue parte del mar Aral rodeada de humedales y desierto; paisajes desolados, aridez, zona polvorienta y decrépita; plantaciones de algodón secas (esa planta provocadora de la desertización de esta parte del país) porque no es temporada de crecimiento. Toda esta zona estaba bañada por un mar que ya no está. El mar se ha ido, ha menguado para no volver a fluir nunca más. Venir hasta aquí es, quizás, lo que se podría llamar hacer «turismo de desastres»:  vengo a pasear por donde había un mar y ahora tan solo queda un gran sufrimiento popular y ecológico. Los pocos que quedan sufren toda la fuerza del recuerdo de la hecatombe del Mar de Aral, con veranos más calurosos, inviernos más fríos, irritantes tormentas de arena, sal y polvo mezclado con pesticidas, que siguen produciendo una gama de problemas de salud.
Moynaq solía estar en un istmo que conectaba la península de Ush Say (Cola del Tigre) con la costa. Esto se puede apreciar durante la aproximación al pueblo donde la carretera se eleva sobre el terreno circundante. La ciudad en sí consta de una calle principal aparentemente interminable que une su pequeño aeropuerto en desuso y la estación de guaguas en su extremo S.E. con el cementerio de barcos al N..
Por todas partes hay conmovedores recordatorios de la tragedia, como el cartel a la entrada de la ciudad con un pez o un barco pesquero que se alza como una especie de monumento intuitivo sobre un pedestal cerca de la Casa de Gobierno.  En su momento fue un próspero pueblo pesquero, pero después del desastre quedó en una ciudad pobre con una población de unos pocos miles de personas. Últimamente el gobierno local está haciendo lo posible por restaurarlo en el tiempo. Nuevas edificaciones junto a las antiguas testifican lo que fue y lo que será en un futuro próximo esta ciudad. Hoy en día un nuevo turismo que puede dar de comer a muchos vecinos está centrado en un cementerio de una decena de barcos oxidados 
varados sobre la arena del desierto, solitarios, que alguna vez navegaron por el vasto horizonte del ondulado mar, y un museo que expone fotografías, pinturas y restos de objetos utilizados por los pescadores como redes de pesca y latas de pescado caducado desde hace mucho tiempo. 
El Museo de Moynaq, situado en la carretera principal, tiene fotografías de la ciudad en su apogeo. Un vídeo corto muestra imágenes grabadas en aquella época. Una vez hubo 42 especies de peces, 5 fábricas de pescado, 12 puertos pesqueros y cientos de embarcaciones. En el país trabajaban 43.000 personas en la industria pesquera pero ahora, después de la enorme contracción y salinidad, la población local tiene que recoger placton (Artemia salina,) la única criatura que queda en el mar y huevos de cangrejos enanos para exportar a industrias chinas.
Tras la visita, el correspondiente paseé por el fondo de lo que fueron las costas del mar y hoy sólo es una enorme depresión árida en donde solo se ve volar la fina arena. Y allí están, como testigos de todo esto, añorando aquellas aguas, los armazones de antiguas embarcaciones pesqueras que supieron hasta la década del 50 levantar toneladas de pescado. 
Grandes esqueletos que fueron partícipes de aquellos años de bonanza en la pesca. Quizás es la imagen más impresionante de todo lo que vimos: grupos de barcos «estacionados» indefinidamente en el fondo del mar, como buscando una explicación a todo esto. Dicen que antes eran difíciles de encontrar, pero ahora la mayoría de los barcos han sido trasladados a una ubicación centralizada debajo del monumento conmemorativo del Mar de Aral, que ocupa un acantilado que alguna vez fue la orilla del mismo. En un momento hubo muchos más, pero ahora la mayoría han sido vendidos por su valor de chatarra en un intento desesperado por compensar la pérdida de ingresos de la pesca.  
El que fue en su día el cuarto lago más grande del mundo, se redujo drásticamente entre los años 60 y 90 del siglo pasado, debido a la desviación del agua de sus dos principales ríos afluentes, los ríos Amudarya y SyrdaryaCon una superficie original de 66.000km², se calcula que ha perdido el 74% de su área y el 90% de su volumen. Todo para cumplir las ambiciones de los soviéticos, que consideraban el algodón como el “oro blanco” y no atendieron a los constantes avisos de los especialistas sobre lo que iba a suceder. Y sucedió.
En los años 30 se construyeron los canales de irrigación, y no fue hasta treinta años después que la situación se hizo insostenible, provocando la destrucción de la actividad económica e incluso el cambio del ecosistema del entorno. Lamentablemente, en 1987, el Aral se dividió en dos segmentos.: el mar de Aral Norte, en Kazajistán, y el mar de Aral Sur, en Uzbekistán.
Kazajistán ha tomado medidas para proteger y restaurar el flujo de agua. Los resultados han sido muy positivos: el mar se ha expandido, se han introducido recursos pesqueros y la economía local ha mejorado. Aunque el cultivo de algodón se ha reducido, en Uzbekistán sigue siendo clave para su economía, por lo que la irrigación continua. Sólo una pequeña parte del Aral está siendo restaurada, y tienen planes para buscar petróleo en la parte drenada.
Las costas están ahora a unos 150Kms. de distancia del pueblo y hasta allí nos dirigimos tras almorzar en una casa de huéspedes que tiene contratado los servicios de varias agencias.
Contaba la señora de la casa que aún recuerda de pequeña nadar en su pueblo y que mucha gente solía venir de veraneo a las costas de este mar. Su expresión, supongo que acostumbrada a contar la misma historia a los visitantes, lo decía todo. Seguramente esperanzada de que en un futuro quizás sus bisnietos puedan hacer lo mismo, si es que la naturaleza y los esfuerzos gubernamentales les ofrece una nueva oportunidad. 
Desde la carretera se puede ver un lago al S.E. de la ciudad, creado en un intento de restaurar el clima local que antes era templado. No funcionó del todo, pero al menos les ha dado a los vecinos una fuente de recreación. El lago se llenó hasta el borde en 2009, cuando una presa en Tayikistán estuvo a punto de estallar, lo que provocó una liberación masiva de agua, parte de la cual llegó hasta Moynaq a través de canales conectados al río Amu-Darya. Pero hasta el propio Amu-Darya se desvanece en el desierto al S.E. de Moynaq.Continuamos por la planicie (o meseta Ustyurt), por lo que fue en su momento el gran mar
Hay quienes la llaman isla y está claro porqué: en medio de un “mar de arena” se elevan a más de 300 mts. paredes  de roca de la meseta que son tan verticales que la oportunidad de subirlas puede presentarse sólo en uno o dos lugares por centenas de kilómetros. Las paredes llegan a tener una coloración extraordinaria -desde blanco hasta el azul y rosa-. Parece de un mundo mágico o de película de ciencia ficción. La tierra por todos los lados está llena de grietas, roturas y hoyos hechos por el agua de las lluvias. En ella no hay depósitos de agua abiertos, ni ríos permanentes. Incluso el agua, extraída de pozos de la profundidad de más de 50mts., tiene un sabor salado amargo. Ocupa un territorio de 200.000km². El paisaje es agreste. Su vegetación es muy pobre en sus diferentes paisajes desérticos, como el que existe en más de la mitad del país
Pasamos por varias zonas de gas y petróleo con sus torres de extracción. Toda esta zona guarda no sólo enormes depósitos, sino también mucha historia del pasado. Ustyurt no ha sido lugar evitado por la gente. En la meseta se han descubierto más de 60 asentamientos de la época Neolítica. También aquí se han conservado las huellas de los escitas y mongoles. Por Ustyurt pasaban muchas rutas de caravanas antiguas en medio del desierto que unían Asia con Europa. Nos detuvimos para ver restos arqueológicos y lápidas antiguas con símbolos e inscripciones. Luego descendimos hasta el campamento de yurtas Aktumsik a varios cientos de metros del mar Aral donde íbamos a hacer noche. Como llegamos algo tarde de lo programado y se estaba haciendo de noche nos acercamos rápidamente hasta su orilla para poder sólo ver el final de la caída de sol detrás de las montañas. Regresamos al campamento y cenamos en la sala comunitaria junto a más turistas de otras agencias.
Tras ver el amanecer sobre el mar y desayunar nos dirigimos nuevamente a la orilla para disfrutarlo con más tranquilidad y con los colores de la mañana. Sin duda alguna, es un desastre. La orilla tiene restos de antiguas marcas de cómo va descendiendo en capacidad hídrica. Luego volvimos a ascender y visitamos el complejo Davletgerey (Kurgancha kala) del s.XIII que se encuentra cerca del campamento en  lo que ahora son riscos de arena. Fue un próspero caravanserai comercial que quedó abandonado en el N. de lo que fue el reino de Khorezm. Constaba de un asentamiento, una torre, un horno de alfarería y construcciones independientes.
Remontamos nuevamente la meseta de Ustyurt para tomar la carretera de tierra hacia Nukus. Nos quedaba unos 400Kms. por delante. Bordeamos parte del lago Sudochye que se encuentra a unos 80kms. y nos detuvimos en el antiguo pueblo Urga, el primer asentamiento ruso en el territorio de Khorezm. A principios del s.XX éste lago era famoso por la abundancia de peces, y aquí comenzaron a llegar equipos de pescadores. En aquel momento, en el pueblo pesquero había varias centenas de habitantes. Pero su historia se remonta a la antigüedad. El cabo Urga desde antaño estuvo poblado. Los arqueólogos encontraron aquí los vestigios de una ciudadela construida de caliza conchífera en los s.IX-XIII. Hasta que el Amu Darya llenó el lago Sudochye, éste se conectaba con el mar Aral a través de un canal. Era el mayor embalse de aguas interiores, de 350
km² y una profundidad que llegaba hasta los 3mtsHoy día, el agua se ha retirado y el lago se ha vuelto menos profundo dividiéndose en varios más pequeños. Y ahora hablan del Sistema de lagos Sudochie. La retirada intensiva del Amu Darya provocó una importante desecación de su delta y pronto el lago perdió su importancia agrícola, provocando que la gente comenzara a abandonar el pueblo. 
El lugar fue también un exilio para los polacos durante el régimen de Stalin. Ya sólo quedan las ruinas de sus casas. Presentan un aspecto deplorable, como los cementerios polacos, restos de una antigua fábrica de pescado, un frigorífico artesanal para guardar pescado y un antiguo faro. Sin embargo la zona costera está cubierta de pequeños arbustos, sal, y el suelo se ve afectado por una variedad de textura y color extraño. El lago es una parada clave en el largo viaje de las aves migratorias: flamencos rosados, cisnes blancos, patos y otros. Aún así, la rica fauna de este lago se conoce mucho más allá de las fronteras de Karakalpakstán. A este lugar siguen llegando muchos científicos y amantes de la pesca y la caza de todo el mundo.  
Terminamos la excursión en la necrópolis Mizdak-khan, uno de los cementerios más grandes (200Ha.) y antiguos de la región de Asia Central, cerca de Khojely (Khojayli). Pertenece a una ciudad de la antigua Khorezm (s.IV-II a. C.), la segunda más grande, donde se encuentran importantes mausoleos históricos, monumentos arqueológicos y miles de tumbas -algunas de hace 2.400 años-. Mizdarkhan fue una vez un importante centro de artesanía ubicado en el cruce comercial con Gurganj.
En el año 1221 d.C., Genghis Khan arrasó tanto Mizdakan como Kunya Urgench en una de las masacres más sangrientas de la historia de la humanidad y como parte del genocidio y la destrucción inútil que llevaba a cabo durante sus conquistas. Habitada desde el s.IV a.C. hasta el s.XIV d.C., fue un lugar sagrado incluso después de que Amir Timur finalmente lo destruyera, como lo demuestran las tumbas y las mezquitas que se continuaron construyendo allí hasta el s.XX.
En frente, sobre otra colina, se alza la arcillosa ruinas de la fortaleza Gyaur-Kala (s.IV-III a.C.), realmente restos de majestuosas murallas de 10mts. de altura visibles a lo largo de los bordes de sus escarpas. Dentro de las murallas se encuentran complejos restos laberínticos de dos castillos que datan de distintas épocas. El más antiguo conserva también algunos restos intactos de torres que podrían ser igualmente estructuras de culto.
Concluida la visitas regresamos a Nukus que se encuentra a 15Kms. y llegamos mas o menos a la hora prevista: 18:15. Nuevamente en el hostal aprovecho para seguir buscando más información de futuras visitas pero estoy comprobando por las respuestas que obtengo que no es momento muy turístico y muchas atracciones ya están fuera de temporada. Es decir, cerradas.
Así pues, dejo las excursiones por el interior del país y me centraré definitivamente en los últimos destinos que entraban en mis planes desde el principio: las 3 imponentes 
ciudades  históricas de Khiva, Bukhara y Samarcanda.