13 octubre 2022

Cruzando el Centro del país

La ruta la continúo como la tenía prevista en un principio, aunque me sigue la duda del paso de montaña Kizyl-Art (4.280mts.) si seguirá aún cerrado estos días ya que no quiero perder esta oportunidad de entrar a Tayikistán por este paso fronterizo. De momento la gente no está del todo segura, pero me comentan que varias fronteras continúan aún cerradas como medida de seguridad ante algunos enfrentamientos zonales con disparos entre militares de ambos países. Para asegurarme mejor necesito llegar a Osh y allí preguntar a los taxistas si siguen realizando los trayectos hasta Murghab, en Tayikistan.
Así pues, siguiendo el plan del viaje de llegar hasta Osh he decido pasar antes unos días en Arslanbob, un pueblo muy cerca de Uzbekistán, situado a 1.500mts. de altitud, en un profundo valle entre abruptos montes, afiladas cumbres cubiertas de nieve y extensos bosques de nogales, caracterizado también por sus excelentes senderos de montañas y varias cascadas.
Para llegar desde Naryn hasta Arslanbob he tenido que elegir entre dos opciones: una, regresar a Bishkek en guagua, en taxi compartido o en marshrutka (316 Kms./4h.) para luego desplazarme o en avión (40min.), o en taxi o en marshrutka por una "tolerable" carretera que atraviesa prácticamente de N. a S., Toktogul - Jalal Abad (565 Kms./10h.), y dos, aventurarme a cruzar por el Centro del país desde Naryn a Jalal Abad vía Kazarman (333Kms./8h.) fletando un vehículo con conductor porque no hay transporte público que circule por esta carretera secundaria de muy poca calidad y sin apenas movimiento vecinal. Se podría realizar también mediante autoestop, y posiblemente teniendo que pernoctar entre algunos pueblos esperando por algún medio de transporte que necesite algún grupo de vecinos, pero de esta forma retrasaría considerablemente el viaje.
Por eso, la manera más rápida ha sido buscar un chofer y arreglar el precio a pagar por conducir a través de serpenteantes carreteras, prácticamente de tierra y piedras y algunas partes mal asfaltadas, entre pequeños poblados, bordeando el ahora poco caudaloso río Naryn, subir y bajar colinas, desfiladeros, gargantas asombrosas, abruptas montañas atravesando dos pasos de alta montaña: Toguz-Toro (2.800mts.) y Kaldama (3.060mts.). Tras un arduo regateo, por 8.000Ksm pude acordar con el taxista amigo de la propietaria del hostal donde me estaba quedando el traslado (comenzando a las 5 de la mañana) hasta Kazarman, una pequeña localidad a mitad del recorrido (llegamos a las 9), y desde allí otro, amigo también del taxista, me llevaría por 5.000Ksm hasta Jalal Abad (llegando a las 13:30). Sin duda alguna, aparte de algo duro, fue un trayecto espectacular y entretenido.
La ciudad está situada en las zonas pre-montañosas de la cordillera de
Tian-Shan, a los pies de las montañas no tan altas Aiyp-Too en el Valle Kogartsky a una altitud de 763mtsEn Jalal Abad el ambiente es más persa, totalmente diferente a la capital, si bien es la tercera ciudad en población, su número alcanza los 100.000 habitantes. La mayoría de sus residentes o visitantes de otras poblaciones cercanas no van vestidos con jeans ni lucen tan modernos. Las mujeres visten largos vestidos de colores oscuros o pálidos, con estampados o detalles muy trabajados, y pañuelos claros que tapan sus cabelleras.
El taxista me dejó frente a la estación de marshrutka donde están estacionados los taxis compartidos que se dirigen a Bazar Korgon (30Kms./40min.), una localidad muy comercial que es cruce de carreteras, para desde allí subir a un marshrutka que me llevaría hasta el centro de Arslanbob (50Kms./90min.).
La carretera va bordeando el río Kara-Unkür hasta que se desvía hacia las montañas Babash-Ata (4.427mts.) que forman una impresionante muralla de peñascos nevados y acaba en la población de Arslanbob, de aprox. 16.000 habitantes, de mayoría étnicamente uzbeka, que viven 5 pueblos repartidos por la zona.
Al llegar a la plaza central, a 1.430mts. de altitud, donde se concentra el transporte público (guaguas, marshrutka y taxi compartidos) y algunos almacenes comerciales me dirigí a la oficina CBT -la coordinadora del turismo en la zona-, que se encuentra muy cerca, en busca de información de algún alojamiento familiar donde alojarme estos días y consejos de posibles rutas a realizar por sus montes. El coordinador, Hayat Tarikov, un experimentado guía muy amablemente me mostró un tablón con fotos y descripciones de las 18 casas rurales (homestays), agrupadas por colores y categorías y número identificativo.
Me consiguió la casa familiar nº 8 (1000Ksm/dos camas/baño exterior/desayuno) a unos 500mts. de distancia y quedamos en realizar un recorrido para el siguiente día por varios senderos que rodean al pueblo.
Sin duda alguna Arslanbob destaca también por sus muchos hospedajes de lo más placentero gracias a las amables familias que los alquilan, con habitaciones cómodas, exquisitas comidas (suelen costar 350Ksm) y jardines llenos de plantas, todo esto en pleno contacto con la naturaleza. La principal ventaja de este tipo de alojamiento es obviamente el tiempo que se pasa interaccionando con la familia propietaria, compartiendo con ellos su vida cotidiana.
Este pueblo se caracteriza por ser bastante conservador desde un punto de vista religioso y por la forma de vestir de sus habitantes de entre las otras poblaciones que he visitado anteriormente. Muchos de los hombres mayores (aksakals) usan ropa tradicional uzbeka y las mujeres visten trajes largos con estampados mayormente de flores y fondos oscuros y pañuelos que cubren sus cabezas, pero este conservadurismo cultural se ve atenuado por la tradicional hospitalidad islámica, que recibe a los visitantes con una cálida sonrisa. Sus viviendas, muchas de adobe, techos corrugados a dos aguas y pequeñas ventanas no sólo sirven para habitarlas sino también para guardar las cosechas y el pasto de los animales de granjas. Su red de callejuelas está rodeada por un vasto tramo del mayor bosque de nogales del planeta. La región está situada en la frontera natural de la cordillera Babash-Ata con las depresiones de O. y S. de las sierras de Fergana y Chatkal y es famosa por sus impresionantes bosques relictos de nogales y frutales, que ocupan un territorio de más de 600.000ha., catalogados como los más grandes macizos forestales de frutales y nogales del planeta. Aquí hay hasta 130 tipos más de árboles y arbustos, y entre ellos se encuentran los  almendros, ciruelos damascenos, perales, pistacheros, manzanos groselleros y otros. Los bosques se distinguen por estar situados sobre varios niveles y por tener una gran variedad de arbustos de monte bajo, destacando los nogales que llegan a tener hasta 1.000 años, algunos alcanzan un tamaño impresionante (30 metros de altura y hasta 2mts. de diámetro) que fructifican abundantemente. Aquí hay árboles que producen una cosecha entre 200-400Kgs. de nueces al año. Las hojas y frutos del nogal tienen cualidades curativas, contienen muchas vitaminas, micro elementos y otras sustancias alimenticias. Además, la madera del nogal es una materia altamente apreciada en la producción de mueble de gran calidad y diferentes recuerdos. Según dicen sus vecinos, las semillas y frutos del bosque fueron un obsequio milagroso del profeta Mahoma a un humilde jardinero a quien había encargado "hallar el paraíso en la Tierra".
Muchas actividades son posibles, con guías locales si se desea, incluidas las caminatas de lo más duro de hasta cuatro días, a pie, a caballo o recorridos en bicicleta hasta excursiones a un lago Sagrado y a una piedra Sagrada (lugares importantes de peregrinación para los musulmanes de Asia Central), y a cuevas que añaden nuevas impresiones y elementos exóticos al entorno.
En los desfiladeros rocosos a una altura de 2.200mts. sobre el nivel del mar los ríos montañosos llevan sus limpias aguas que caen abajo, por el precipicio, creando saltos fabulosos (el Grande, de 80mts. y el Pequeño, de 25mts.) accesibles fácilmente a través de distintos senderos con preciosas vistas del valle.
Al siguiente día, tras un ligero desayuno, me dirigí al CBT al encuentro del guía que me iba a acompañar todo el día recorriendo los senderos que rodean Arslanbob (1.500Ksm). Allí me esperaba Bundyodbek, un guía bastante joven y algo experimentado pero con una poca base de inglés, que iba a sustituir a Hayat. Subimos durante varios kilómetros la carretera principal del pueblo hasta que llegamos al pie de la pared del majestuoso Babash Ata, comienzo de la vereda que conduce hacia la cascada grande, paralelo al pequeño río que viene de la misma y que estos días lleva poca agua. A la izquierda del merendero se accede al sendero que conduce al fondo de la cascada (cerrada por ser peligroso escalar las piedras que lo bloquea), a través de una estrecha garganta.
La subida es algo empinada y resbaladiza por partes, hasta que se llega al mirador, casi a mitad de la caída del agua. Las vistas a ambos lados han sido espectaculares gracias a que ha hecho un tiempo excelente, con un día muy soleado y cálido.
De nuevo en ruta, atravesando el riachuelo aparece un jailoo -un amplio prado donde pastan los animales-, se sube por diversos prados donde encontramos pastores con sus rebaños de vacas u ovejas, hombres o mujeres con burros que acarrean leña, pasamos una laguna, el valle donde se encuentran muchos animales pastando y gente que trabaja en el campo con azadones de palo largo cavando la tierra, hasta que se llega al enorme bosque de nogales, parcelado y explotado por la gente de la zona para la producción y exportación de nueces.  Caminar bajo la sobra de estos árboles se agradece en días como el que viví de pleno sol y mucho calor. 
Nunca imaginé que pasearía por el más antiguo y extenso bosque de nogales del mundo. 
El camino acaba en un mirador (Panorama) con excelentes vistas sobre Arslanbob, hacia el O. el Valle Fergana y hacia el N.E. la cadena montañosa Fergana, con sus picos de 4.000mts..
De vuelta bajamos hacia la cascada pequeña volviendo a atravesar más bosques
donde nos íbamos encontrando a familias hurgando bajo los nogales, otros dirigiéndose con bolsas andando o n burros hasta ese bosque. El guía me contaba que apenas hay trabajo en el valle y que un tercio de los 16.000 habitantes son emigrantes en Rusia. Aunque ya ha pasado la época de la recolección ahora se pueden recoger libremente las nueces que han quedado sin recolectar. Vimos bastante gente recogiendo nueces entre las hojas secas o subidos en los enormes nogales vareando con un palo para hacer caer las pocas que aún quedaban. Dicen que toda la producción de nueces se compra en el campo a 40Ksm (0'50€) y luego los intermediarios los venden a los turcos y azerbaiyanos por 90Ksm (1,10€), y tal vez sean las nueces que llegan a España. Más de 1.500Tm de nueces al año salen de aquí, además de 5.000Tm. de manzanas, pistachos y otros frutos.
Siguiendo el sendero que desciende hasta el pueblo, a unos
1.500mts., se llega a la cascada pequeña, lugar sagrado y punto de peregrinación para los musulmanes de Asia Central. En los árboles del camino de acceso los fieles cuelgan tiras de telas en señal de respeto y devoción y los puestos de suvenires allí instalados ofrecen también artículos religiosos y algo de comida.
Los escalones que bajan a la cascada pasa por una pequeña cueva, conocida como la Cueva de los Cuarenta Ángeles, donde una mujer sagrada vivía. Los peregrinos solían ir a ella y hacerle peticiones, continuando aún con su carácter divino.
El centro del pueblo rodeado de hermosos paisajes montañosos se caracteriza por ser muy comercial lleno de tiendas, un elevado cara-sol protegido del viento, del sol o de la lluvia, donde los abuelos pasan el día, en una escena parecida a la de cualquier pueblo donde hayan los típicos “mentideros”. Las miradas recorren los 360º examinando a todo el que pase por la zona. Nadie se escapa a los comentarios.
Calle abajo, un bazar donde destaca los puestos de miel, leche, dulces, frutos secos, carne, vestimentas... y una cantidad de restaurantes, algunos con terraza sobre el río y panaderías. 
En el emplazamiento central del pueblo se encuentra la estatua de un león y a pocos metros la mezquita nueva o mausoleo Arstanbap-Aty, que data del s.XVcon espectaculares puertas de madera talladas. 
Es indudable que todos sus vecinos están orgullosos de su pueblo y sus distintas tradiciones. Al fundador de la aldea, Arslanbob-Ata, le fue bien cuando el Profeta lo envió a buscar un paraíso terrenal; mirando a Arslanbob, parecería que su misión fue completamente exitosa. Dicen que hoy representan las generaciones 26, 27 y 28 y por esto muchos se ven un poco diferentes de sus hermanos en los territorios más bajos del valle de Fergana.
Tras varios días de paseos y relajación, a primera hora de la mañana acudí a la plaza central donde se concentran los vehículos que trasladan a los vecinos hasta Bazar Korgon. Tampoco tardó mucho en llenarse el marshrutka. Nuevamente en la estación de Korgon no tuve que esperar mucho para continuar hasta Jalal Abad, atravesando varios ríos de grandes dimensiones aunque bajaban con muy escaso caudal como consecuencia de la ausencia de lluvias.
Jalaj Abad, a 100Kms. de Osh, sin apenas interés turístico, se desarrolló originalmente también como un mercado de pueblo, como una parada en la Gran Ruta de la Seda, creciendo más adelante, en la época soviética, cuando se construyeron industrias y resorts.
Su estación de guaguas y marshrutka es moderna, ordenada, con horarios fijos y personal responsable, adecuado para una ciudad tan importante como esta.
Dirigiéndonos a Osh, atravesamos pequeñas localidades y terrenos de labranza al borde de la carretera, pasando por Uzgen, una antigua ciudad del Kanato Karakhanida que aún conserva varios edificios históricos, como un minarete de ladrillo del s.XI (lo vi desde la ventanilla) y un complejo de mausoleos.
Dos horas más tarde me encontraba en la estación vieja de transporte en la ciudad más antigua y segunda más grande de Kirguistán, buscando un taxi que me llevaría hasta el hostal Park (950Ksm/3 literas/baño compartido), muy cerca de la colina Sulamain Too (Trono de Suleiman o Dom Babura), una montaña sagrada que ha sido venerada durante milenios, incluso antes de la llegada del Islampor los viajeros que transitaban por la Ruta de la SedaEs un importante centro de peregrinaje islámico dado que ahí está el santuario donde dicen que se encuentra la tumba del profeta Salomón (nombrado en el Corán y  considerado equivalente a la figura bíblica de Salomón). Declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco por ser el ejemplo más cabal de montaña sagrada de todo el Asia Central y un testimonio de la tradición plurimilenaria del culto rendido a las montañas, es una de las principales atracciones que ver en Osh.
El acceso se realiza por dos lugares: por una carretera que lleva hasta la base O. de la montaña en coche o a pie, y el más usado por la ladera del lado E. subiendo por una senda pavimentada y por unas escaleras que serpentea por el cerro con varios miradores con excelentes vistas sobre la ciudad y las montañas. Hay que abonar 20Ksm para entrar.
Esta montaña domina el valle del río Fergana y forma el telón de fondo de la ciudad, en la encrucijada de importantes rutas de la seda del Asia Central. Durante más de quince siglos, fue un verdadero referente y un lugar sagrado, y venerado como tal. Sus cinco picos y laderas albergan santuarios antiguos y cuevas con petroglifos, así como dos mezquitas del s.XVI en gran parte reconstruidas. En el sitio se han localizado hasta la fecha 101 lugares con petroglifos que representan seres humanos, animales y formas geométricas. También cuenta con numerosos lugares de culto, en diecisiete de los cuales se siguen practicando todavía ceremonias rituales. Dispersos en torno a los picos de la montaña están unidos entre sí por una red de senderos y, según las creencias, acudir a ellos puede propiciar la cura de la esterilidad, las migrañas y los dolores de espalda, o un aumento de la longevidad. En la veneración por esta montaña se mezclan las creencias religiosas preislámicas e islámicas por quienes buscan curas para sus dolencias. Prueba de ello es el ritual de deslizarse por ciertas secciones de la montaña, realizado mayoritariamente por mujeres que buscan también quedar embarazadas, y por grupos de fieles creyentes. Según la tradición allí rezó el mismísimo profeta Mahoma.
Nada más alcanzar la cima se pasa por el santuario islámico de Dom Babura, un pequeño habitáculo de oración y retiro construido por el emperador mogol Zahiruddin Babur en 1497, destruido por un terremoto en 1853 y reconstruida en 1989.
Continuando por el pasaje un poco más allá se encuentra una roca en particular en la que había gente esperando para lanzarse como si se tratara de un tobogán. Pero no sólo niños, había personas bastante mayores. Al tratarse de una montaña sagrada, hay muchas rocas que son igualmente "sagradas y a la vez curativas”. Dicen que este tobogán, en realidad, “arregla” problemas de espalda (hay que tirarse 3 veces, por eso la insistencia de los mayores, que no estaban jugando sino curándose!). Cerca se encuentra un agujero donde meter la mano y eso tendría como beneficio “arreglar” los problemas de las articulaciones (!). 
En definitiva, se trata de un “centro de cuidados natural” de montaña a la que llegan jóvenes en pandillas o en parejas, grupitos de tres y cuatro mujeres con sus trajes tradicionales uzbekos; familias completas con mujeres con la cabeza cubierta y hombres con gorro uzbeko negro (tyubeteika) o kirguís blanco (ak-kalpak) que suben, descansando a cada paso, a orar y disfrutar de este sagrado lugar mientras se van haciendo decenas de fotos; y niños que incesantemente se asomaban por las barandillas reclamando la atención de sus padres o amigos desde arriba. Devotos, o no, hasta aquí llegan cientos y cientos de visitantes diariamente.
Un museo excavado durante la época soviética dentro de una enorme caverna con una fachada en forma de capó cilíndrico, que sobresale en el acantilado, muestra los hallazgos arqueológicos de la zona y su historia, artefactos religiosos, una estatua moderna de Buda, instrumentos de la era soviética, una cámara para la curación espiritual..., en un total de 13 salas de exposiciones.
La ladera inferior de la montaña está acotada por un cementerio, la mezquita Ravat Abdullakhan, del s.XVI,  y el mausoleo Asaf ibn Burchiya.
Osh es la segunda ciudad de Kirguistán, con un 50% de población uzbeca. Su historia va unida a la del valle de Fergana. Parada importante en la Ruta de la Seda (fueron famosos los caballos del Valle de Fergana), en él han vivido durante siglos distintos pueblos en convivencia pacífica, sin apenas conflictos. Actualmente sigue siendo uno de los valles más ricos y poblados de Asia Central, pero se enfrenta a importantes conflictos  como consecuencia de la creación artificial de las Repúblicas Centroasiaticas. En 1925 la URSS, durante la época de Stalin, dividió el valle de Fergana entre tres estados: Uzbekistán que dispone de la mayor parte del territorio y en el que se encuentran las ciudades emblemáticas de Bujara y Samarcanda - que con algo de suerte las visitaré el próximo año-, Kiguistán con la ciudad de Osh y Jalal- Abad de mayoría uzbeka y Tayikistán. Esta división artificial supuso que uzbecos, kirguises y tayicos se quedasen repartidos en los tres países provocando conflictos étnicos, económicos, culturales y estratégicos. Con la disolución de la URSS los conflictos se han acrecentado y en 2010 Osh y Jalal-Abad sufrieron importantes revueltas, con un centenar de muertos. La posición estratégica del valle agrava la solución del conflicto. Rusia y EEUU, dos grandes potencias con intereses en la zona, parece que no contribuyen a resolver los graves problemas de esta rica zona, con una población cada vez más empobrecida.
Uno de los mayores atractivos de Osh es el amplio y variado mercado, recuerdo de su pasado comercial. El bazaar Jayma se extiende por 1km. a lo largo del río, está cubierto en parte y distribuido por calles, plazas, rincones y recovecos. Como en la mayoría de los mercados asiáticos, los vendedores se agrupan por gremios: los verduleros, carniceros, zapateros, sastres, puestos de ropa, de especias, de amuletos, afiladores, vendedores de gorros... Desde lo alto de Suleiman Too o incluso de cerca, desde el viaducto de la calle Navoi, parece un campamento con callejones protegidos por techos destartalados hechos con lonas de colores o trozos de tejado corrugado, y desde el nivel de la calle se observa pasajes atestado de gente entre centenares de tiendas y talleres.
En su interior gran cantidad de conteiner hacen de tiendas de moda, de joyas, de zapaterías, de aparatos eléctricos, de carne metidas en pequeños escaparates con cristal, montones de panes redondos, pasteles de todos los colores y sabores inimaginables, sacos de galletas, de manises, pistachos, garbanzos, sacos de té negro, bolsas de especias...
Pero lo que no podía faltar eran las frutas y verduras más frescas, maduras y hermosas de todos los mercados que he visitado desde que he comenzado este viaje.
La imagen que proyecta los producto provenientes del Valle de Fergana -cuyo adjetivo escogido por cualquiera que haya estado allí, “fértil” está más que justificado-, parece preparado para que todos lo contemplen con asombro: pirámides de albaricoques, montículos de tomates rojos como la sangre, de zanahorias, cubos de frambuesas y moras, formaciones de ciruelas moradas y cajas de manzanas, son un auténtico espectáculo visual.
Pasear al atardecer por su bulevar abarrotado de árboles perfectamente alineados, rodeados por cercas decoradas con el símbolo de la bandera kirguisa y edificios neoclásicos reliquias del pasado soviético con aspecto de pastel de bodas, se mezclan con gigantes desnudos de hormigón, grandes formas cuadradas y achaparradas en medio de rellenos de flores, con apariencia revitalizada por cintas de colores con motivos tradicionales de Kirguistán. Un gran monolito de piedra se alza en uno de los parques, un friso de bronce que muestra jinetes kirguises lanzados a un galope desenfrenado. Han redecorado una fachada aburrida con bajorrelieves inspirados en la obra de arte de la iconografía de los cosmonautas soviéticos pero, que en lugar de hombres, cohetes y saltos a las estrellas, muestra hombres con qalpaq sobre sus cabezas, tocando qomuz (antiguo instrumento musical de cuerdas) y mujeres sosteniendo caballos por las bridas. Todo está siendo renombrado para encajar con la cultura del grupo étnico dominante, con poca mención o espacio para aquellas minorías, como los uzbekos, que ya constituyen la mitad de la población de la ciudad.
Toda la zona cercana al río desde la colina de Suleiman Too hasta el parque Satylganova es la zona juvenil/viajera ideal para alojarse en Osh.
Y llegado el momento más esperado y tenso de mi viaje, tras consultar a varios taxistas, a turistas en mi hostal y en CBT por la posibilidad continuar hacia Sary Tash y luego cruzar la frontera con Tayikistán por esta parte del país recibo la misma respuesta negativa: sigue todo cerrado!. Es imposible realizarlo!.
Por consiguiente, tras reflexionar y calcular  tiempo y economía decido concluir aquí mi viaje por Kirguistán. Si no se puede realizar de la manera que tenía planeado tendré que rehacer el plan del viaje. Y así será.
Nuevamente valoro otras posibilidades: regresar a Bishkek en avión y tomar otro a Dushambé (de esta manera no hace falta visado) o cruzar Uzbekistán, que tampoco hace falta visado, y entrar por alguna de las fronteras abiertas con Tayikistán.
En principio no tengo información si podré o no hacerlo por los pasos fronterizos que estén abiertos sin un visado tayiko en mi pasaporte que me garantice que no me rechacen al querer entrar sin él. Por otro lado, las disputas entre ambos países ha significado que, de vez en cuando, los cruces fronterizos no siempre sean tan sencillos de atravesar y estén cerrados durante días o semanas.
Enciendo la tableta, me conecto con diversos portales de viajes en internet y navego durante horas buscando vuelos desde Kirguistán y el más factible que he encontrado por lo rápido en llegar a Dushambé es desde Taskent en Uzbekistán con la cía. Somonair (73€) que vuela los lunes y viernes. Hoy es miércoles, por lo tanto me quedan dos días para el vuelo.
Por lo tanto, para viajar con seguridad he decidido entrar mañana por la frontera de Dostlyk que se encuentra a 5Kms. del centro de Osh y continuar hasta Tashkenk, la capital uzbeka, hacer noche y el viernes volar hasta Dushambé para empezar una nueva ruta hacia el Valle de Wakhan y la autopista del Pamir.
Me ha parecido la opción más acertada aunque ya he perdido la ilusión aventurera inicial. No me gusta los traslados aéreos. Me resultan sencillos, fáciles y con el mínimo esfuerzo.
Así pues, ya todo está decidido. Si siempre digo que los planes que pienso y planeo podrían ser modificados por circunstancias adversas, éste es el mejor ejemplo de ello.