02 octubre 2022

El Lago ISSIK

Siguiendo el plan de viaje, la idea es rodear el lago Issyk (Issyk-kul) al E. de Kirguistán, deteniéndome en varios interesantes lugares y disfrutar de sus encantos.
Por la mañana, desde el hotel llamaron a un taxi para que me llevara a la Terminal de Marshrutka y Taxis compartidos (100Ksm) que van en esa dirección. Nada más llegar conseguí plaza en un marshrutka que estaba a punto de salir hacia Cholpon-Ata, una pequeña localidad situada en la costa norte del Lago Issyk-Kul, mi siguiente destino, aprovechando que no es temporada turística y apenas hay visitantes en esta zona del país. Unas samosas y un café rapidito allí mismo mientras se iba llenando el vehículo fue mi desayuno. Y no tardó mucho en llegar el último pasajero que hacía falta para salir.
La autovía del E. (A365) va paralela al río Chu durante casi 180Kms. atravesando portentosas gargantas, cañones, impresionantes acantilados, depresiones erosionadas por el paso del tiempo y la climatología, y laderas secas debido a que aún no ha llegado la estación de lluvias. Después de la Rotonda de Balykchy, que es la bifurcación de la carretera hacia el E. y hacia el S., ésta se desvía hacia Balykchy y toma la autovía que recorre toda la parte N. del lago (A365).
Se puede circunvalar el lago tanto por la autovía del N. como la del S. -la menos transitada y la que aún no tiene buena infraestructura turística-.
Tardamos dos horas y media en recorrer los 265km que separan Bishkek de Cholpon-Ata (con una parada de 30min. para almorzar en un restaurante de carretera).
Cholpon-Ata es reconocida por sus excelentes playas de arena y sus manantiales subterráneos, los resorts de descanso con tratamientos de Spa para aquellos que buscan unas vacaciones extra-relajadas y porque su encantadora situación entre el lago y las montañas la hacen un lugar perfecto para quedarse a disfrutarlo durante varios días. 
Esta pequeña localidad, cuyo nombre significa “padre de las estrellas”, creció a medida que se construían los caravansares (antiguo tipo de edificación surgido a lo largo de los principales caminos donde las caravanas de comerciantes, viajeros, peregrinos o militares que hacían largos viajes de muchas jornadas podían pernoctar, descansar y reponerse tanto ellos como los animales), y durante la época soviética sus muchos resorts hicieron de Cholpon-Ata un destino excelente de verano. En la actualidad, todavía atrae a muchos turistas de Rusia y de Kazajistán. Los visitantes pueden quedarse en hoteles o en Homestays (habitaciones de alquiler en casas particulares) o alquilar su propio alojamiento para hospedarse.
Me hospedé (por Booking) en Mini Pensionat Kalinka (1.300Ksm/dos camas/baño), una casa particular que alquila varias habitaciones a nacionales y a extranjeros.
Aquí me quedé varios días disfrutando de la fenomenal climatología de la zona y de sol, bañándome y bebiendo cervezas en diversos puestos a orillas del lago. Aunque ahora apenas hay turismo aún se pueden seguir realizando paseos en bote, que alquilan ahí mismo.
Este pueblo tiene unas pocas calles pavimentadas, un pequeño mercado (el grande, con habitáculos-expositores, está cerrado desde hace bastante tiempo), un par de tiendas de ropa y calzado (las otras están cerradas por no ser época turística), de telefonía, almacenes donde se pueden adquirir productos básicos alimenticios, algunos restaurantes y varios edificios gubernamentales.
Quería vivir de cerca cómo es la vida de un pueblo a orillas de un gran lago como éste, y sus tranquilos habitantes me ofrecieron su especial simpatía. Al tener tanta influencia extranjera son mucho más liberales que la capital aunque unos pocos aún mantienen su tradicional forma de vida kirguisa. Se caracteriza por su excelente seguridad, tranquilidad, sin ruidos y rodeado de un maravilloso paisaje de imponentes montañas.
Issyk-Kul es uno de los símbolos nacionales y representa la principal atracción turística de Kirguistán. Con sus aprox. 170kms. de largo y 60Kms. de ancho, es el segundo lago de montaña más grande del mundo, después del Titicaca (los Andes). Alimentado por manantiales y por el deshielo en primavera es levemente salino, permaneciendo libre de hielo durante el invierno. La traducción de su nombre es “lago caliente”, aunque  en verdad el agua aquí no tiene ese atributo, pero la gran profundidad, la actividad termal y la salinidad contribuyen a que sus aguas nunca se congelen, ni siquiera con las extremas temperaturas del invierno. De acuerdo a la luz del sol, el agua del lago va cambiando de color durante el transcurso del día. Puede tener un tono azulado, esmeralda o verdoso. Su orilla S. está dominada por la cordillera Tian Shan.
El lago ofrece vistas impresionantes de sus docenas de picos montañosos circundantes. Este anillo de montañas protege a Issyk-Kul de la invasión del aire frío del N. y del aire caliente del S., lo que otorga a los residentes un microclima agradable y confortable. La brisa que viene de la montaña, la baja humedad, el aire limpio, el abundante calor solar, el agua fundida con minerales terapéuticos, las aguas termales y los tratamientos con lodo ayudan a reactivar la salud y el espíritu de todos sus habitantes y visitantes.
La atracción más popular, aunque para mí grotesca, es Rukh Ordo, un terreno a orillas del lago que incluye 10 mini-museos que tratan sobre las 5 religiones más grandes del mundo -catolicismo, cristianismo ortodoxo, islamismo, judaísmo y budismo- y sobre la cultura kirguisa, docenas de esculturas y una gran cantidad de pinturas. Rukh Ordo, traducido literalmente del kirguís significa "Centro de los espíritus”.
Fuera de Cholpon-Ata se encuentra una serie de petroglifos o pinturas rupestres, un jardín de piedras que alberga excelentes ejemplos de arte rupestre, inscripciones de varios períodos y balbals (antiguas lápidas). La imagen más interesante trata de la cacería, donde cazadores y leopardos de nieve persiguen a un venado. La mejor hora para visitarlos es al amanecer o al atardecer cuando los dibujos son más claros, destacan más y la vista panorámica del lago es más resplandeciente.  
Kirguistán es un gran destino de recorridos etnográficos. Los antiguos petroglifos en las paredes de las cuevas de las montañas datan del s.VIII a. C., y los antiguos cementerios cerca de los campos de batalla en todo el país marcan el paso de varias culturas y pobladores a través de las tierras kirguisas. Aproximadamente 5.000 lugares históricos y culturales en todo el país ofrecen ejemplos de su antiguo pasado. Las excavaciones en las aguas menos profundas del Issyk-Kul siguen revelando restos arquitectónicos y artefactos conservados de una civilización avanzada de tamaño considerable.
Mi siguiente destino iba a ser Karakol, una pequeña ciudad a 1.770mts. de altitud, a 10Kms del lago, en el extremo oriental de Kirguistán, muy cerca de espectaculares montañas con los dos picos más altos del país -el Jengish Chokusu (o Pico Pobeda (7.439mts.) y el Khan Tengri (7.010mts.)-, de lagos escondidos y de amplios glaciares, que atrae a una gran cantidad de montañeros por sus rutas para realizar desde un día hasta largas caminatas de varias semanas.
En la carretera principal que atraviesa Cholpon-Ata, cerca de los puestos del mercado se encuentra el estacionamiento de marshrutka donde, sin mucha espera, subí a un taxi compartido que me llevaría personalmente, tras dejar a los pasajeros en sus destinos, al Hostal Ask (581Ksm/tres camas/balcón/baño compartido), una casa particular algo antigua pero bien cuidada, en la calle Korol’kova, a unos 900mts. de la zona comercial, del bazar Jakshilik, del Parque Pushkin, o a 2Kms. del gran Bazar Aktilek.
De todas las ciudades kirguisas ésta suele ser en la que la mayoría de los visitantes pasan más tiempo. Se debe al hecho no solo de poseer una serie de lugares de interés y monumentos dignos de ver, sino también de ser un destino ideal para incursiones en las montañas que atraen tan tentadoramente desde la ciudad. De hecho, desde el balcón de mi habitación se observa claramente en días despejados toda la línea de montañas nevadas de la cordillera Terskey Ala-Too. Debido a esto, me cuentan que una cantidad grande de viajeros europeos y norteamericanos se congregan aquí en pleno verano, y que la ciudad suele estar en su punto más activo durante el periodo de pleno invierno. 
Es en diciembre y, especialmente, alrededor de la Navidad ortodoxa, a principio de enero, que la infraestructura turística de la ciudad realmente está bajo presión para acomodar a la gran cantidad de rusos y kazajos que acuden aquí para unas vacaciones de esquí económicas. Aunque nunca hubo ostentosos hoteles ni elegantes restaurantes o clubes nocturnos, pues éste es un destino sereno, sus habitantes más mayores todavía recuerdan aquella visión de la vida rural rusa del s.XIX (junto al extraño fantasma del periodo soviético) con un ambiente que, paradójicamente, sienten hogareño, cómodo y muy fronterizo.
Karakol tiene amplias avenidas “muy verdes”, varios parques, varios bazares, un montón de tienditas de todo tipo, varias estaciones de transporte y, por supuesto, la omnipresente estatua de Lenin. No hay mucho más. Sus calles están dispuestas en un típico plano de cuadrícula ruso, son largas, rectas y bordeadas de álamos. Las viviendas más tradicionales son antiguas casas de madera, con cuidados jardines floridos, cercas de estacas y huertos que en temporada están cargados de frutas.
Su arquitectura refleja toda la variedad de culturas y tradiciones de los pueblos que han poblado este territorio en diferentes épocas. Fue fundada en 1869 como una guarnición rusa y creció rápidamente a medida que los exploradores pasaban por la ciudad en su camino hacia la profundidad de la cordillera de Tian Shan.
Ciertamente no hay mucho que hacer aquí, más bien relajarse mientras se saborea y se absorbe la atmósfera callejera preparando las caminatas en los valles cercanos o recuperándose de todos esos días alrededor de las montañas cercanas.
O se espera al mercado semanal de animales, los domingos, con una gran concentración de caballos, ovejas “culonas”, cabras y vacas, desde la noche anterior hasta las 7 de la mañana o hasta las 10 que es cuando ya se han marchado la gran mayoría de comerciantes. 
Desde el hostal un taxi nos llevó a Nathali, una muchacha rusa que conocí en este hostal, y a mí hasta el mercado, a 2Kms. del centro de la ciudad (100Ksm.). Sobre las 7 estábamos en el lugar donde se lleva a cabo esta frenética actividad pero no demasiado ruidosa, quizás porque la gente está semidormida o por no alborotar a los animales. El caso es que las inspecciones, discusiones y transacciones económicas se hacen casi murmurando y manteniendo la compostura. 
La exposición se realiza en dos recintos separados, en una explanada central y en los espacios que puedan quedar libres y quepan estas “mercancías vivientes”. Vendedores que a veces viajan desde regiones cercanas durante varios días hasta llegar a este mercado (Maal Bazaar, en Kirguís / Skotny bazaar, en ruso) donde exponen a sus animales en un disparatado juego de cifras y billetes, mientras se examina, se regatea, se prueban los caballos o se evalúa el peso de la grasa del trasero de estas extrañas ovejas gordas. Es la auténtica vida rural es su estado más puro. Es una feria de campo y a la vez un lugar de negocio.
A los animales se les revisa la dentadura, las pezuñas y el pelaje antes de zanjar la compra. Hay de todos los tamaños. Algunos de éstos llegan al mercado en el maletero de viejos Ladas o furgones apelotonados en el remolque de un camión de la época soviética. Lo más interesante, por su importancia nacional, es la zona de caballos, donde los compradores ponen a prueba la valía del animal haciéndolo galopar en el poco espacio libre que queda. Basta con acercarse a esta zona del mercado para darse cuenta lo importante que es para un kirguís la figura del caballo. Es normal ver a niños muy pequeños a lomos de uno de éstos.
Karakol igualmente tiene algo más que ofrecer a los visitantes:
la espectacular iglesia Ortodoxa de la Trinidad, construida entre  1894 y 1895 sobre una antigua iglesia de ladrillos que fue destruida por un terremoto en 1890. Inicialmente la forma del edificio fue concebida como una cruz, coronada con 5 cúpulas y un campanario. Sin embargo, tras ser restaurada en diferentes ocasiones la iglesia adquirió una configuración de corte rectangular, y un área de 35.5mts. x 18mts.. Sobre el edificio finalmente se alzan 5 cúpulas octogonales y un campanario, al que se accede desde la escalera interior de madera. Las paredes están hechas con troncos cortados y la fachada está decorada con tallados. Tras la revolución, en los años 20 y 30 del s.XX, fue cerrada y la propiedad saqueada. En 1993, el templo se convirtió nuevamente en un monasterio ortodoxo y adquirió su aspecto original y magnífico. Sus paredes contienen reliquias de tres mártires sagrados, así como el ícono de Nuestra Señora de Tijvin, pintado hace aproximadamente un siglo y medio en Atenas
No muy lejos, en la avenida Abdrahmanov, esquina con la calle Bektenova, se encuentra una mezquita dungana, con forma de pagoda, construida con las mejores tradiciones de la arquitectura china. En el diseño de la mezquita se puede rastrear el estilo arquitectónico de la era Qin. En 1877 refugiados musulmanes dungan de China se mudaron a esta ciudad y fundaron la comunidad. Y en 1907 un arquitecto de Pekín, Ibrahim Aji (su nombre de pila era Ma-Yoo-Ton), junto con un grupo de unos 20 trabajadores (techadores, albañiles y talladores de madera) comenzaron lo que iba a ser la futura mezquita. 
El abeto de Tian-Shan, el olmo, el nogal y el álamo local se utilizaron como materiales de construcción. La preparación se llevó a cabo durante 3 años, y en 1910 se erigió esta Mezquita Dungan. Lo inusual de su construcción es que en el proceso no se utilizó ni un solo clavo; todas las partes del edificio están conectadas por esquejes y ranuras. La base es de 27m x 15m, y el diseño es tradicionalmente rectangular. Numerosas columnas están ubicadas a lo largo del perímetro del edificio y las ventanas están dispuestas en los muros S. y N. La parte occidental no tiene ventanas porque hacia allí se vuelven las caras y el sentido de la oración de los fieles. 
Una obra de arte única son los patrones ornamentales de las cornisas que representan escenas de la mitología tradicional china: dragones, fénix, leones y criaturas fabulosas. Según la leyenda, ellos protegen a la mezquita de espíritus malignos. Sus colores y los materiales se seleccionaron de acuerdo con ciertos cánones. Las paredes son de color púrpura, las columnas deben estar pintadas de rojo, ya que este color protege contra el desastre y también de los espíritus malignos, el techo es verde, lo que trae prosperidad y felicidad. Los modelos tallados se dividen en vegetales (de color verde) e imágenes de criaturas míticas, pintadas en amarillo, que simbolizan la riqueza y la grandeza. 
Esta Mezquita Central de Issyk-kul lleva el nombre de Ibrahim Aji, y es una de las pocas mezquitas que esquivó la destrucción soviética.
En la ciudad hay varios museos, como el de Historia que contiene una amplia representación arqueológica (recipientes de bronce, petroglifos...), artefactos tradicionales de la rica cultura kirguís, instrumentos musicales, el arte religioso y fotografías en blanco y negro de la antigua ciudad que detallan la historia colonial rusa y soviética de la región. También exhiben vida silvestre autóctona disecada.
O el museo, con monumento y tumba, a 12Kms. del centro, dedicado a Nikolay Mikhailovich Przhevalsky, uno de los primeros científicos y geógrafos rusos que estudió en detalle la geografía, la flora y la fauna de diversos países de Asia Central. A partir de 1870, organizó 4 grandes expediciones a Mongolia, China y Tíbet. Durante sus expediciones, reveló las direcciones exactas de las cadenas montañosas y los límites de las montañas del Tíbet. Describió la naturaleza, el relieve, el clima, la flora y la fauna de los territorios y descubrió más de 200 especies de plantas. También reunió una enorme colección zoológica que comprendía varios miles de especies de plantas, animales, pájaros, peces e insectos. En el año de 1888 murió de fiebre tifoidea en vísperas de su quinta expedición a Asia Central.
Al gran bazar Aktilek fui en varias ocasiones de visita fotográfica, a comprar y a comer. Es bastante peculiar porque está completamente montado a base de conteiner de barcos, que curiosamente forman parte del paisaje de todo el país. En algún momento del tiempo éstos se quedaron botados en Kirguistán y ahora se les dan diferentes utilidades como almacenes, oficinas, mezquitas, casas, tiendas o talleres. Supongo que al llegar a destino es más costoso devolverlos que dejarlos ahí para que sean reutilizados de alguna manera.
Sus pasillos atraviesan puestos con montones de brillantes y vistosos panes redondos (naan), horneados con pimienta, semillas de amapolas, sésamo…. También pasteles, bolsas de galletas, enormes trozos de carne de ternera expuestos sobre mesas, con idas y venidas de moscas que sólo son perturbadas intermitentemente por el matamoscas de las carniceras!; expositores de frutas y verduras muy frescas, montículos de tomates rojos como la sangre, cajas de manzanas, de melones, sacos de té negro, de especias, botellas y pastillas de detergentes, bombillas, pinceles, velas, prendas de marcas piratas de diferentes logotipos....
Los dos destinos más populares cerca de Karakol son Jetty-Ögüz y el valle de las Flores.
Jetty-Ögüz (montaña de los Siete Toros) es una formación de grandes rocas sedimentarias rojas, de unos 2.200mts., declarada Monumento Natural, localizada a 25kms. al S.O. de Karakol, fácilmente alcanzable mediante taxi compartido o en marshrutka (nº 355, o nº 371)El día que decidí visitarla, como no había gente en ese momento interesada en trasladarse hasta allí, en la estación de transporte del Bazar Aktilek, subí a un taxi compartido con otras dos personas. Ellos pagaron 50Ksm cada uno hasta el pueblo Jetty-Öguz y a mí me cobró el taxista 300Ksm (tras regatearle los 600Ksm. que me pidió primeramente) para que me dejara 11Kms. más arriba donde se encuentra la famosa formación rocosa, frente a los antiguos sanatorios abiertos en época de la Unión Soviética, el balneario Jetty-Öguz -situado a una altitud de 2.200mts.-, creado en la base de las fuentes termales de radón-sulfhídrico. 
Antes de llegar a Korort, se puede ver el “Corazón Roto”, una parte de la montaña de los Siete Toros que se abre en dos, con pinos en su interior, y con varias leyendas amorosas sobre su formación. La roca ha sido tallada por el río Jetty Öguz que viene de las montañas Terskey Ala Too y por años de alteración y disgregación de las rocas debido a muchos efectos atmosféricos que la ha dividido en siete partes. Las formas de estas rocas son similares a la cabeza de los siete toros. "Jetty" significa siete y "Ögüz" significa toro en kirguís.
Aunque no parece tan grande sí que es muy atrayente, sobre todo su contraste rojo con el azul del cielo y el reflectante río Jetty Öguz, que desemboca en el lago Issik-kul. Ahora, con lo descolorido que se encuentra el terreno, no parece tan espectacular como en la primavera. Se puede observar desde la misma carretera o, mejor aún, subiendo por detrás de un restaurante por un camino de tierra desde donde se puede tener unas vistas panorámicas a los Siete Toros y al Valle de los dragones, que son las mismas formaciones rocosas, pero con una forma distinta que se extienden a lo largo de un pequeño valle.
Para llegar hasta el Valle de las flores (Kök-Jaiyk) hay que tomar un sendero que va paralelo al río, atravesar un pequeño asentamiento de yurtas y cruzar un puente de madera para continuar otro sendero 
a la derecha que se desvía hacia una cascada, final del recorrido, y que requiere de un paseo de más de 4h., ida y vuelta. En mi caso se extendió bastante más porque coincidí con una familia de rusos que también hacía el mismo recorrido, nos juntamos y realizamos la excursión. Hay varias señalizaciones escritas en cirílico en un rótulo que no supieron interpretar y no seguimos correctamente ese sendero. Nos detuvimos un rato para comer a orillas del río en un extenso valle tras preguntar en un campamento de yurtas por el sendero correcto que sube a la cascada y comunicarnos que habíamos seguido el incorrecto, que teníamos retroceder. Los campamentos en esta zona están ahora en periodo de desmontaje porque ya se acaba la época de visitas turística.
Luego del descanso deshicimos parte del recorrido y comenzamos a ascender por el desfiladero, pasando por varios miradores con hermosas vista al valle, l
as montañas nevadas de los alrededores y los grupos de yurtas hasta que alcanzamos un pequeño asentamiento de varias casitas. A llegar sus moradores nos ofrecieron realizar la última etapa a caballo. Teníamos que ascender por la ladera del último monte que nos quedaba para llegar a la cascada, y eso significaba al menos 40 minutos más, sin contar el tiempo de descanso y disfrute junto al agua. Como habíamos consumido mucho más tiempo caminando de lo que habíamos pensado, calculamos que si seguíamos a pie se nos podría hacer algo tarde para llegar a tiempo de encontrar transporte de regreso de Jeti-Ögüz Korort a  Karakol. Y como también podría ser una interesante oportunidad dentro de la excursión decidimos subirnos cada uno a un caballo y concluir de esta forma el paseo. 
Aunque nos pidieron inicialmente 800Ksm. por caballo, sin duda alguna bastante caro, los rusos regatearon muy poco el precio consiguiendo solamente rebajar 100Ksm. por cada uno. Así que por 700Ksm hicimos los pocos metros que quedaban hasta la cascada. El lugar es precioso, rodeado de espesa vegetación. Como no ha llovido mucho cae poca agua, pero es espectacular. La vuelta la hicimos directamente a Karakol en el auto de uno de sus residentes tras haber llegado a un acuerdo económico (1.800Ksm). 
También son muy populares las aguas termales en el valle Altyn Arashan, a 14kms., flanqueado por montañas cubiertas de extensa vegetación, el lago "Ala Kul" o un hermoso glaciar bajo el Pico Palatka (4.260mts.) al que se puede llegar tras varios días de excursión tanto a pie como a caballo, a través de una pista de piedras y tierra. Altyn Arashan es un asentamiento de yurtas con opciones para dormir o acampar.
Desde hace muchos años los viajeros con gran espíritu aventurero que proyectan realizar trekkings de primera clase suelen acudir a Nepal, Argentina o Suiza, pero parece ser que pocos conocen este país llamado Kirguistán. Sin embargo, después de la liberalización de su política de visados ha sido de repente descubierto por aquellos viajeros intrépidos que quieren vivir experiencias y aventuras mucho más auténticas y remotas. Bien seguro es que el trekking en Kirguistán puede fácilmente rivalizar a los de la Patagonia o los Himalayas.
Así pues, poco a poco, las montañas de este país
, y especialmente las de alrededor de Karakol, empezaron a llenarse de grupos de montañeros, hasta tal punto que algunos de sus senderos se han convertido en famosos internacionalmente. Debido a que la apertura del país sucedió hace relativamente poco, la mayoría de los senderos permanecen sin descubrir, lo que significa que existe un sinfín de oportunidades de encontrar rutas que apenas han sido caminadas por extranjeros.
El sendero que va de Kyzyl Suu a Jeti Oguz es una alternativa excelente al más popularmente conocido Ala-Kul trek, en donde probablemente se puede encontrar a la mayoría grupos de montañeros. El trecking que pasa por encima de Archa-Tör, un paso montañoso de 3.900mts., es la mejor opción para aquellos que buscan una aventura exclusiva que muy pocos hayan vivido, con paisajes que dejan boquiabierto a cualquiera, con grandiosos desafíos y una cercana cultura nómada.
Continuando la circunvalación al Issyk-kul a través de una carretera en diferentes estados de conservación, o de tierra, o completamente levantada a la espera de ser asfaltada, llegué al emblemático campo de Yurtas de Beltam, el tercer y último lugar donde me quedé (1.930Ksm/dos camas en yurta/baño compartido/desayuno y cena), situado entre Tong y Bokombaevo, a 3kms. de la carretera principal, junto al lago. Se trata de un conjunto de 15 yurtas sobre un terreno seco mal cuidado, aunque muy bien organizado.
Algunas están equipadas con camas individuales estándar y otras con toshoks (ropa de cama tradicional kirguisa, hecha con varias capas de mantas acolchadas). Todas disponen de electricidad.
La yurta es una vivienda tradicional de los nómadas en Asia Central y es muy básica, pero acogedora, hecha de materiales naturales, construida de manera tradicional. Son circulares y se pueden montar, desmontar y transportar fácilmente. Están construidas con componentes de madera curada, asegurados con correas tejidas a mano y cubiertos con fieltro pesado. El interior suele estar decorado con coloridas alfombras de fieltro llamadas shyrdaks cuyos diseños están inspirados en la naturaleza. El techo presenta una abertura circular llamada tunduk que sirve de tragaluz y ventilación. Por la noche, la cubierta de fieltro se coloca nuevamente sobre la parte superior, haciéndola oscura y cálida. Se duerme en el suelo, pero en ésta donde me he quedado hay dos camas sobre las que se colocan las mantas.
La zona muy original de ducha, con agua caliente y baños occidentales están muy bien elaborados con materiales reciclados. Hay posibilidad de lavar la ropa en lavadora (de pago). Las comidas se toman en una gran yurta-comedor. Es buena y diversa. Disponen de una cantina con mesa y sillas que ofrece la venta de cervezas, vodka, coñac, refrescos y agua. En el centro del recinto está el cobertizo o cabaña abierta comunal con mesas y sillas donde se suelen reunir los visitantes para compartir información o leer.
La orilla del lago es de guijarros y piedras y alguna zona con un poco de arena. El agua estos días está a unos 15ºC y es posible bañarse sin riesgo alguno.
Las vistas a su alrededor son espectaculares. Rodeado de altas montañas, en las cercanías hay cañones erosionados con formas caprichosas como el
Valle Skazka, a unos 30Kms., y aunque estuve buscando otros turistas interesados en compartir los gastos del taxi hasta allí (1.800Ksm, incluido varias horas de espera), no apareció nadie interesado en visitarlo. Tuve que hacerlo por mi cuenta.
Tras casi una hora nuevamente por la misma carretera absolutamente en obras llegamos a un camino de tierra de casi 2Kms. (a 7kms. antes de Tosor) que conduce hasta este cañón para comenzar a explorarlo.
Skazka, que significa "cuento de hadas" en ruso, se llama así porque los lugareños se sorprendieron al encontrar este extraño paisaje rocoso escondido en el camino hacia el Issyk-kul ya que durante miles de años ha estado en continua transformación por el viento en asombrosas configuraciones. 
Rico en diversas formas geográficas, incluye montañas, valles, estepas, cañones e incluso desiertos. Las coloridas colinas y las extrañas esculturas son todo un espectáculo en un contraste de formas y colores, compuesto básicamente por arcilla de diferentes colores, minerales pintorescos y rocas creados por la propia naturaleza. La más peculiar es una "muralla" que recuerda las ruinas de la Gran Muralla China. Otras formaciones parecen serpientes, dragones, gigantes dormidos e incluso castillos enteros.
La luz del momento es el escenógrafo principal, creando diferentes ambientes: calientes y cósmicos, nebulosos y post-apocalípticos, o nublados y soñadores. Sin duda alguna, el mejor momento para visitarlo es al atardecer. Me perdí a mi ritmo entre las formaciones realizando muchísimas fotos. Encontré un lugar elevado con unas espectaculares vistas al lago y las cumbres azules de las montañas. Eso sí, hay que llegar tempranito que a media mañana se llena de grupos organizados y hacen mucho ruido.
A 30Kms., atravesando el pueblo Barskoon, se encuentra el Valle Barskoon, un área geológica protegida, bastante visitada por sus dos cascadas en la cima y en la ladera de la montaña. Me han comentado que estos días lleva muy poca agua y no es tan espectacular, por lo que decidí no acercarme, pero con el deshielo y las lluvias a los pies de este macizo se puede disfrutar de los encantos del río. Durante el verano se montan yurtas en la zona cercana para el disfrute de los visitantes.