29 octubre 2022

Circuito Valle Wakhan–Carretera el Pamir (Parte 1º)

A las 8 de la mañana me presentaba en taxi  en el parquin del Bazar Badakshan (30Tsmen busca del Taxi compartido que me llevaría hasta Khoror. Dar unos pocos pasos fue suficiente para que me identificaran entre la multitud de gente que esa mañana se encontraba allí. En su estación de transporte podría haber cerca de un centenar de vehículos con diferentes destinos hacia el S. de Tayikistán aparcados no muy ordenadamente. 
No hay pérdida, siempre alguien aparecerá para ayudar a encontrar el vehículo adecuado que se dirige al destino del pasajero. La mitad de ellos, casi todos Land Cruiser, esperaban por sus correspondientes pasajeros. Algunos saldrían temprano, otros algo más tarde porque si no se consigue llenar se intenta al día siguiente. Normalmente van 7 pasajeros: 1 delante junto al chófer, 3 en medio y otros 3 en los asientos de atrás. Los equipajes y bolsos grandes van en el techo.
Nunca fui, y no soy, muy entusiasta de estos viajes en coche por asoladas carreteras . De acuerdo, hay peores formas de ir de un punto a otro en ciertos países africanos, o en  Bangladesh, o en los tuck tucks de la India, que vienen a mis recuerdos. 
Subí a bordo de un modelo de Land Cruiser gris de algo más de 10 años, pero me tuve que sentar entre dos pasajeros en el segundo sillón y eso implicaba perder el primer plano de visión de las infinitas imágenes extraordinarias por las que íbamos a introducirnos, al menos yo. El tercero, estaba lleno de cajas y sacos, pero pudieron embutir ahí a otro pasajero. Mis mochilas iban en el atiborrado techo que podía llegar a medir 2mts. de altura tapado con una especie de sudario grueso asegurado con una larga soga de esparto. En un sentido expectante, porque éste era el comienzo de un viaje largamente soñado, en compañía de otros cuatro pasajeros y un chófer que por su juventud prometía ser otro alienado habitual al volante, cualquier cosa podría ocurrir en cualquier momento. Esta vez, sin embargo, no me sentí tan diferente a ellos.
Finalmente salimos a las 8:40. Nos esperaban casi 14h. de trayecto (si no ocurriera ningún incidente) entre pequeñas ciudades, poblados, asentamientos y altas montañas. 
Condujimos primeramente 
ascendiendo lentamente a través de verdes lomas, vadeando luego la enorme presa Nurek donde nos detuvimos para hacer unas compras en sus puestos de venta de frutas y frutos secos y de paso observar el espectacular panorama que ofrece desde ahí las montañas de colores y el agua tan turquesa que parece todo el conjunto, entre algo de calima, una pintura al óleo. Atravesamos puentes sobre anchos ríos que estos días poca agua llevan, varios valles a diferente alturas y algunos pasos de montaña.
En los primeros 270Kms. la autovía se encuentra en condiciones aceptablemente asfaltada, pero una vez que se llega a Ir Afghanistan, el primer puesto fronterizo hacia el interior de Afganistán, comienza la desesperante carretera de tierra y piedras, baches y derrumbes entre abruptas "gargantas profundas" con radicales paredes paralelo al río Panj, que ha dragado un lecho tan profundo y en ocasiones con taludes tan verticales que cualquiera podría percibirlo como si un dios griego con cierto apetito por la destrucción hubiera mordido desesperadamente un descomunal lomo de carne!.
El río Panj, también llamado Piandj o Pyandzh, es un largo curso de agua del Asia Central que, junto con el río Vajsh (discurre por el Pamir, atravesando un territorio muy montañoso que con frecuencia restringe su caudal a estrechos canales dentro de profundos desfiladeros), es una de las dos ramas que dan origen al río Amu Daria (con un curso aprox. de 2.540Kms., nace en la cordillera del Pamir, sirve de frontera natural entre Afganistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán y desemboca en el mar de Aral).
El Panj forma una parte importante de la frontera entre Afganistán y Tayikistán. Tiene una longitud de 1.125kms. de largo y drena una gran cuenca de 114.000 km². Nace de la confluencia del río Pamir (su fuente más lejana, que nace a su vez en el lago Zorkul) y del río Wakhan, en la antigua región de Badajshán, y fluye hacia el O. a lo largo de la frontera de Afganistán y Tayikistán. Antes de atravesar la ciudad de Khorugh, recibe agua de uno de sus principales tributarios, el río Bartang. Luego se une al río Vajsh para formar el Amu Daria. Tuvo un papel estratégico muy importante durante la guerra de Afganistán (1978-1992).
El inicio de este conflicto comenzó en 1978, cuando Afganistán era un Estado socialista gobernado por el Partido Democrático Popular de Afganistán. Fue entonces cuando el gobierno de Estados Unidos inició la "Operación Ciclón", en el contexto de la Guerra Fría, suministrando armas y una amplia financiación a los rebeldes islámicos muyahidines, que desestabilizaron el país hasta tal punto que un año después el gobierno afgano solicitó la intervención militar a la Unión SoviéticaLos muyahidines fueron también ayudados por numerosos países extranjeros afines a los EEUU, proporcionándoles ingentes cantidades de armas y dinero. 
El río Panj recibe numerosos y abundantes afluentes, tanto por la orilla derecha como por la izquierda. Los principales están, no obstante, en la margen derecha y son todos de Tayikistánel río Gunt, el río Bartang (llamado Murghab en su curso medio), con una longitud de 528kms., el río Yazgoulem, con una longitud de 80kms., el río Vanch, con una longitud de 103kms., el río Kyzylsu, el río Vakhsh, con una longitud de 786kms..
En la ribera izquierda (afgana), el afluente más importante del río Panj es el Kokcha, que tiene una longitud de unos 320Kms., y surge de las montañas del Hindu Kush (Pakistán).
Paramos en varias ocasiones para vaciar “las vejigas” y aprovechar para estirar las piernas pero siempre con toda celeridad. El chófer no quería perder ni un solo minuto.
Mientras íbamos avanzando por aquella estrecha carretera que seguía paralela al curso del río, no podía dejar de mirar a través de la ventanilla (siempre cerradas debido a la  polvareda que se levantaba al circular sobre zonas de fina tierra) las aldeas situadas al otro lado del río, y es que aquellos grupos de casas de piedras, adobe y madera se encuentran en territorio afgano, imposible acercarse a ellas. Y es que durante más de 200Kms. el valle sigue el transcurso de un río tan cerca, tan cerca de Afganistán, que parecía que pudiéramos hablar con sus habitantes casi cara a cara.
En una de las detenciones pedí a mi acompañante que estaba en la ventanilla de la derecha que me dejara 
también disfrutar del paisaje e intentar tomar algunas fotografías antes que oscureciera. En todo el trayecto no se le veía muy entusiasmado con las imágenes, supongo que acostumbrado a realizar a menudo este mismo recorrido.
Efectivamente, el chofer del vehículo manejaba por esta destartalada carretera a desquiciada velocidad mientras la tarde iba cayendo y la noche nos iba a pillar aún a medio camino.
Una vez a oscura sólo quedaba encomendarse a su experiencia rutinaria y confiar que su conocimiento de la zona no nos traicionara y acabáramos entre los peñascos del río o, peor aún, en la turbulentas aguas.
Cuatro horas antes de llegar a Khorog nos detuvimos en un restaurante para cenar algo, y por momentos chapurrear en una absurda mezcla de inglés-ruso-movimientos de manos, mientras aliviábamos la tensión y el cansancio que se reflejaba en las posturas corporales aun sabiendo que levantarnos para volver nuevamente al vehículo nos llevaría a concluir en pocas horas tanta tortura.
Finalmente alcanzamos la confluencia del río Panj y el río Gunt (éste separa en dos a Khorog), casi a la 1 de la madrugada, mientras los pasajeros se iban apeando uno a uno en sus lugares convenientes.
Yo me quedaría en el hostal Wellcome Inn (150Tsm/compartida con 2 literas/baño exterior/desayuno inc.). 
Zhandiya, la propietaria, que había sido avisada por Ibrahim, no sólo me esperaba a mí sino a una pareja de turistas alemanes que llegarían una hora más tarde.
Esa misma noche me comunicó que otra pareja de franceses que habían llegado el día anterior, tenían intención igualmente de visitar el valle de Wakhan y hacer la carretera del Pamir, y que podríamos unirnos para compartir gastos. ¡Qué suerte!, podría rebajar gastos e incluso ampliar el itinerario.
Así pues, durante el desayuno nos vimos y acordamos el tipo de ruta que nos gustaría hacer. De mutuo acuerdo hicimos algunos cambios y ampliación de la ruta a seguir.
Allí se presentó Ibrahim y nos comunicó el plan de recorrido durante los 5 días que había pactado con él pero tras media hora de negociación cambiamos algunas visitas y  lo ampliamos a 6 días. Por 1.425$ (o 475$ entre 3) nuestro nuevo plan de viaje quedó concretado en:
D.1: Khorog – Yamchun = Visita a las ruinas de viejas fortalezas: Qah-Qaha en Namadgut
y la Fortaleza de Yamchun; Baño en las aguas termales Bibi Fatima; visita al museo Mubarak Karim en Vrang; noche en Yamchun
D.2: Yamchun – Alichur = Visita a la Estupa budista en Vrang; Visita a los Petroglifos de Langar; Parada en el Paso Khargush para subir hasta el Panorama montañoso; noche en Alichur
D.3: Alichur 
(vía lago Kara kul vuelta a Murghab = Visita a los lagos RangKul y ShorKul; las Pinturas Rupestres Shakhti; el Paso Aqbaital (4.655mts.); visita al lago Karakul; regreso a Murghab para hacer noche.
D.4: Murghab – Yelondi = visita a los lagos en Bulunkul; Baño en Aguas Termales del hotel de Yelondi; noche en Yelondi.
D.5: Yelondi – Bartang (vía Khorog) = Parada  técnica en Khorog; Treck en el valle Bartang hasta Jizeu.
D.6: Vuelta a Dushambe en el vehículo
 
Sobre la marcha recogimos mochilas y las metimos en su flamante Land Cruiser, prácticamente nuevo, y paramos en un supermercado para comprar agua, algo de galletas y frutas para los días que íbamos a estar recorriendo el Valle de Wakhan y la Carretera del Pamir.
Mi intención era pasar un día en esta agradable ciudad que, aunque apenas hay algún lugar de interés, es ideal para relajarse después de tantas horas, o días, de viaje.
Apenas pude verla aunque esperaba visitarla con más tranquilidad a la vuelta, pero no pudo ser así al cambiar finalmente los planes. Como la carretera entra en el interior de la Región Autónoma de Gorno-Badakhshan (Gorno-Badakhshan Autonomous Oblast, también GBAO) se requiere de un permiso especial. Todos lo traíamos desde Dushambé, así que podíamos introducirnos en la región sin temor a ser retenidos por la policía o los militares tayikos.
Khorog (
Khorogh, Khorugh, Khoroq, Xoroq o Horog) capital de la Región/Provincia Autónoma de Gorno-Badakhshan y centro turístico del Pamir está localizado en el corazón de un profundo cañón a una altitud de 2200mts., rodeado por las montañas de la Cordillera S.O. del Pamir. Se encuentra situada casi a mitad de la Carretera del Pamir, a 600kms. de Dushanbe y 730kms. de Osh en Kirguistán
Aquí se bifurca la carretera del N. que pasa a lo largo una profunda garganta hacia Murgab, y la carretera del S., que lleva al Corredor del Wakhan. Sin duda alguna, la parte más emblemática de esta región, donde los monumentos históricos y los pintorescos pueblos han sido convenientemente preservados. Alrededor de 30.000 personas viven allí y la mayoría de su población practica el islam ismailí.
La carretera R45 continúa paralela al río Panj dirección S. donde cientos de álamos entre una diversidad de flora y fauna crean un dosel verde vivo que bordea todo el valle y entra en el interior de esta sensible región.
Aproximadamente a 10Kms. se encuentra una pequeña roca célebre por su forma de cuello y cabeza de dragón a orilla de la carretera, pero no la consideramos tan interesante como para detenernos a observarla detalladamente.
Continuando aprox. 30kms. más un desvío lleva hasta el balneario de aguas termales Garm Chashma (que literalmente significa "aguas termales"). Desde aquí comienzan (o terminan) las rutas de senderismo hacia el valle de Shokhdara y el valle de Wakhan. Casi la mitad de la distancia es asfalto en muy mal estado, la otra mitad está aún peor.
Más adelante se encuentra la mina de rubíes Kuh-i Lal, excavada desde el s.VII y  mencionada tanto por Al-Biruni (uno de los intelectuales más destacado del islam) como por Marco Polo
, que quedó impresionado cuando atravesó toda esta zona. Se cree que Kuh-i-Lal produjo muchas de las espinelas (finas piedras) más famosas del mundo, incluido el Rubí del Príncipe Negro y el Rubí de Timur, ambos ahora en posesión de la monarquía inglesa. Hoy día no está en uso activo.
Luego, en la aldea Kosideh, un camino sube por un valle lateral hasta Bagush, donde hay petroglifos y un gran cementerio que data del s.XIII. Más allá del cementerio el valle se ensancha y ofrece hermosos paisajes. Y algo más al sur, el Chashmai Avj, otro manantial sobre los 2.616mts., ofrece también baños de aguas termales.
Hasta que llegamos a Ishkoshim, un pequeño pueblo a 100Kms. al sur de Khorog que se encuentra en la entrada del Corredor de Wakhan, un valle fértil a lo largo de la frontera afgana a una altitud de 3.037mts..
El paisaje aquí es fascinante, hermoso y remoto con impresionantes vistas de la cordillera del Pamir. La región en sí se considera sagrada. Varios sitios históricos y arqueológicos, y hasta antiguos petroglifos se encuentran en Ishkoshim ubicado en una zona de la histórica Ruta de la Seda, conocida también como la Ruta de la Seda Budista, con un gran significado cultural para la gente de Tayikistán. Igualmente lo son sus fuentes termales naturales 
de propiedades curativas y energizantes que se encuentran en todo este territorio. 
No consiste en mucho más que un interesante cruce fronterizo con Afganistán, frente a una pequeña población con el mismo nombre (aunque en parsi se escribe Ishkashim).
5Kms. antes de llegar al centro se encuentra un puente sobre el río Panj, construido en 2006 que une estas dos ciudades situadas entre las montañas del Pamir de Tayikistán y Afganistán.
Paramos para observar dónde se solía celebrar el mercado semanal entre tayikos y afganos. Pero ya no se va a seguir realizando por mucho tiempo. Desde que los talibanes han tomado las riendas del país, bajo aquiescencia de los putos yanquis, los gobiernos mundiales boicotean a sus nuevos gobernantes con bloqueos económicos, sin importarles las consecuencias que puedan afectar a los habitantes de esta parte del mundo, sean o no islamistas radicales.
Ishkoshim era otro lugar prioritario dentro de mi viaje por Tayikistán. Los cúmulos de arena en el centro del río Panj era el lugar donde se celebraba el mercado semanal. Ahí exactamente era donde iba a hacer los contactos con alguna familia local para pasar una semana en esta parte perdida de Afganistán. Los badakhshanis de los territorios afgano y tayiko se sienten conectados entre sí, y yo quería interactuar con ellos. Lamentablemente anulé otro lugar dentro de mi plan esencial de viaje. Y ya es ¡el tercer inconveniente al que me enfrento!.
Al otro lado del puente se alzaba la bandera talibán del Emirato Islámico de Afganistán. Letras negras sobre fondo blanco han sustituido la tricolor establecida en 2002. Ahora, una con caracteres islámicos (Shahāda) que dice: “No hay más dios que Alá, y Mahoma es su profeta”, me hizo analizar qué consecuencias podría acarrearme el cruzar esta frontera. Es sabido que los talibanes no están interesados en recibir turistas. Posiblemente el trato no fuera de los mejores y para estar todo el tiempo justificando mi presencia y posiblemente la insistente demanda de dinero por cualquier motivo, sería mejor excluirlo.
El 15 de Agosto de 2021 los Talibanes dieron por concluida su invasión y la práctica totalidad del territorio afgano quedó bajo su control. La facción talibán cambió la denominación estatal de República Islámica de Afganistán a Emirato Islámico de Afganistán (es decir, igual que en el período entre 19972001) y han adoptado la Shahāda como bandera. 
La Shahāda o profesión de fe islámica es la declaración de fe en un único dios, de acuerdo con la fe islámica y las enseñanzas de Mahoma. Su recitación se considera uno de los cinco pilares del islam, según la concepción suní. Sin embargo, como ha ocurrido en otras ocasiones, en Afganistán coexisten varias banderas, y la constitucional sigue siendo la bandera de la República Islámica de Afganistán. De momento es la única bandera reconocida por la ONU.
El Wakhan es una región que jamás ha sido afectada por la guerra en Afganistán, aparte de que sus habitantes son de una rama muy liberal del islam llamada Ismailí.
Hay aproximadamente 20 asentamientos en el valle pero, considerando que el cultivo en el valle es lindante, también podría considerarse un solo asentamiento más grande. Se cultiva trigo y cebada, también crecen álamos y chinares, pero hay muy poca leña para repartir. El clima es generalmente frío, pero mucho más cálido que el de las zonas vecinas del Wakhan.
La zona de amortiguamiento arbitraria establecida durante el "Gran Juego" entre Rusia e Inglaterra (1837 - 1907) creó lo que ahora se conoce como el Corredor de Wakhan. Geográficamente, Afganistán sirvió como muro protector para las dos grandes potencias marcando también la frontera de la Unión Soviética con el Imperio Británico. Hoy este corredor todavía pertenece a Afganistán porque la mayor parte del valle se encuentra en su territorio. Lo que se denomina como Bajo Wakhan se encuentra en territorio de Tayikistán. El río Panj hace realmente de frontera natural con Afganistán, que se extiende por todo el lado sur de Tayikistán.
El valle de Wakhan está habitado por los wakhis,  un grupo étnico que vive repartido por Tayikistán, Afganistán, Pakistán y algo de China.  Hablan wakhi, una lengua muy similar al persa. Desde un punto de vista cultural y físico, son similares a la gente de Irán y Afganistán, con mucha influencia de los pueblos de Asia Central, sobre todo los wakhis de Tayikistán, quienes poseen además una gran influencia rusa, derivado de los tiempos de la URSS.  Se caracterizan por ser ismailís, una corriente religiosa islámica de la rama chiíta, considerada como la más liberal del Islam, y que se les está permitido beber alcohol, apenas practican el ramadán y las mujeres tienden a tener más libertad de movimientos.  Eso sí, son la gente más hospitalaria y amable de esta región.
Continuando por la carretera, a unos 15Kms. hicimos una primera parada en la fortaleza semi derruida Qakh-Qaha y su santuario situado 2Kms. antes de Namadgut, en la orilla del río Panj, sobre una elevación rocosa aislada. La longitud de la fortaleza de O. a E. es de 675mts. y de S. a N. es de 220mts.. Estaba protegida por doble perfil de murallas fortificada con 56 torres de formas redondas con troneras. La base de la fortaleza data del período del zoroastrismo en el s.II. Las vistas son espectaculares sobre el valle, a un lado parte de Tayikistán y al otro las extraordinarias montañas afganas. 
Es una de las fortalezas más antiguas de la Ruta de la Seda, pues se cree que se construyó alrededor del s.IV d.C. y se dice que lleva el nombre de un rey épico de adoradores del fuego de piel oscura. En el exterior hay instalado un pequeño puesto donde un paisano se acerca rápidamente a ofrecer artesanías tayikas y afganas desde que ve a algún vehículo de turistas llegar.
Siguiendo la ruta marcada, al otro lado del río continúa la constante zona desértica y las paredes del Hindu Kush que se levantan casi desde la misma orilla del mismo. En muy pocas ocasiones hemos visto alguna casa en el lado afgano, algún que otro animal y tres o cuatro personas, no más. Al borde de la carretera, sin embargo, cada hombre, mujer o niño que nos veía nos miraban esperando el saludo. Como así hacíamos. Y lo devolvían muy agradablemente. A través de esta forma de vida simple, radia también una belleza pura y natural, donde los azules, verdes y ocres de la naturaleza brillan más y los únicos sonidos que se pueden escuchar son el susurro del viento entre los pocos árboles y el suave borboteo del río. Esta parte de
Tayikistán poco visitada, sin duda alguna, transporta en el tiempo a cómo los agricultores han estado viviendo aquí durante siglos.
Ibrahim iba muy rápido por esta polvorienta carretera y yo creía en un principio que era para ajustar los tiempos de las visitas pero no, se debía  a su manera enérgica de manejar. Tiene tan visto el paisaje que no piensa que a los demás nos interesa lo que estamos observando a cada minuto, a cada segundo. En breve llegaríamos a Yamchun, una aldea sobre un precipicio donde se encuentra el fuerte más espectacular de toda esta zona del país y algo más arriba las aguas termales Bibi Fátima, donde nos daríamos un prodigioso y relajante baño caliente.
La fuente termal Bibi Fatima-Zahro (nombre de la hija del Profeta Muhammad) se encuentra a unos 3Kms. de la aldea, una altitud de 3.200mts. en lo profundo del valle de Wakhan de las montañas Pamir de Tayikistán. A diferencia de la mayoría de las fuentes termales de la región ésta no está al aire libre. Se mantiene en una oquedad de la pared rocosa. Los habitáculos de acceso al interior son para los dos sexos pero con un intervalo de tiempo de 15min. por grupos alternos. Unos escalones baja hasta la piscina donde entra el agua de la cascada por una estrecha hendidura entre las laderas de la montaña.
Se dice que sumergirse en estas aguas minerales cristalinas tiene propiedades rejuvenecedoras, propiedades curativas contra enfermedades urológicas, ginecológicas y problemas digestivos, al tiempo que  mejora la fertilidad femenina y concede deseos. Según las creencias, también es un lugar de culto. Dicen que estas aguas tienen una composición química de minerales como sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro, cloruros, ácido silícico y ácido metabórico. Aunque se encuentra en alta montaña, tiene una temperatura superior a los 40ºC durante todo el año. 
Hay que pagar 20Tsm para acceder al interior del edificio.
Tras un breve almuerzo en el restaurante adyacente bajamos los 900mts. de polvorienta carretera hasta la Fortaleza que está situada sobre la aldea Yamchung en una pendiente pedregosa. Un sendero lleva hasta el interior donde no hay guardia, ni valla, ni entrada que pagar. Todo el mundo puede subir y entrar a pasear entre los restos de muros que aún siguen en pie. Consta de dos terrenos. 
El primero ocupa toda la parte del acantilado. La distancia de N. a S. es de 450mts. El muro está fortificado con 22 rondas en torres con ventanas larga y estrecha, abocinada (saeteras) por uno o ambos lados del muro, habitual en antiguos castillos y construcciones militares. Esta edificación data del 300 al 100 a.C. Es localmente conocido como Zamr-I Atisht Parasht, la fortaleza de los adoradores del fuego, lo que significa que el zoroastrismo estaba arraigado en el Pamir en ese entonces. El templo de fuego podría haber estado dentro de la fortaleza.
Nuevamente en el vehículo desmontamos el camino de tierra y piedra hasta la carretera principal y continuamos hacia Yamg, otro pequeño pueblo pamir. Ibrahim se desvió de la carretera y se detuvo en un homestay que conocía para avisarles que pasaríamos la noche en esta aldea. Luego nos adentramos entre sus callejuelas de arena y llegamos al pequeño Museo (Sufi Ismailí) Mubarak Wakhani.
Ibrahim tocó el claxon en varias ocasiones hasta que apareció Ahmadbek, avisado por los vecinos.  Se presentó como un descendiente del sufí ismailímístico y poeta, Mubarak-i Wakhani (1842-1902), uno de los pensadores más populares, mejor educado y talentoso. También filósofo, poeta, músico, astrónomo y experto religioso.
Nos llevó al interior de una muy bien cuidada casa típica Pamiri, (huneuni chid) donde nos mostró la cantidad de artefactos que había coleccionado.
La Casa tradicional Pamiri complementa la hospitalidad natural del pueblo del Pamir. Desde el exterior, estas casas parecen simples rectángulos de adobe. Los interiores están equipados con madera oscura y, a menudo, están intrincadamente tallados o pintados. Una gran superficie rectangular abierta en el medio de la casa, rodeada por una plataforma elevada, sirve como área comunal y principal donde los visitantes se sientan, comen y duermen. 
La característica más interesante es la profundidad del simbolismo que hay detrás de su diseño geométrico común. L
a sala central y principal tiene cinco pilares verticales que representan a los cinco profetas musulmanes: Mahoma, Fátima, Alí, Hassan y Husain. Una especie de claraboya en el techo, que consta de cuatro cuadrados concéntricos que representan la tierra, el fuego, el aire y el agua, ilumina la habitación. El diseño de la Casa Pamiri dicen que data de hace aprox. 2.500 años.
Ahmadbek  nos mostró su colección de trajes y ropa tradicional, libros, periódicos y manuscritos, tejedores, cestas y canastas, instrumentos de labranza y de los animales de carga, y tocó para nosotros varios de los instrumentos musicales tradicionales de cuerda que tenía expuestos.
En este museo, los visitantes pueden descubrir detenidamente la vida del erudito, teólogo, viajero y poeta sufí local que vivió en esta región hasta 1910. E
n el exterior de su casa hay dispuesto algunos de sus logros más maravillosos, incluido un pequeño observatorio de piedra con un agujero tallado que usó para calcular el calendario solar definiendo con precisión el día del equinoccio vernal (21 de marzo). Hay que pagar 10Tsm por la visita.
Algo más lejos, sobre las faldas de un collado se encuentra su tumba, que no visitamos porque ya se estaba haciendo de noche.
La noche la haríamos en un homestay de este pueblo (180Tsm/cena y desayuno). La cena ya la teníamos preparada porque habían sido avisados de nuestra estancia para esa noche.

Por la mañana, tras el desayuno, seguiríamos la carretera junto al río hasta llegar a Vrang, donde se encuentra la Estupa budista-tibetana Stupka (s.V al s.VI a. C.).
Un sendero que parte desde su fértil llanura, ahora sin cultivar, recorre parte de la falda de la montaña y lleva hasta este antiguo monasterio hecho con peñascos, a 180mts. por encima del valle con excepcionales vistas. Según dicen, en la parte superior de la estupa había una figura dorada de un Buda que fue robada. Ahora se encuentra una piedra en la que los lugareños creen que el mismo Buda dejó una vez su huella.
Luego continuamos hasta Langar, a 120kms. de Ishkoshim, último poblado por la ruta de este viaje a lo largo del Corredor de Wakhan, donde hemos visto algo más de vegetación abriéndonos paso entre arbustos y huertos, cruzándonos con vacas, burros y rebaños de cabras, hasta detenernos en el arcén de la carretera para ir caminando hacia unas laderas rocosas y observar de cerca un primer grupo de simbólicos petroglifos muy interesantes. 
Los más de 6.000 dibujos esparcidos por la zona se remontan desde la época de la Edad del Bronce durante el asentamiento de Langar, hasta la aparición de la religión musulmana en la región.
Los petroglifos de Langar, a una altitud de más de 3.000mts. sobre el nivel del mar son una de las mayores joyas del pueblo. Un corto paseo cuesta arriba lleva a una gran pared rocosa sobre el pueblo, brindando también la oportunidad de disfrutar de espectaculares vistas sobre el serpenteante valle y las montañas circundantes de Hindu Kush en  Afganistán.
Representan cabras montesas, ciervos, cazadores de íbices con arcos y jinetes, mientras que otros incluyen imágenes de instrumentos musicales. Lamentablemente han perdido mucho encanto ya que están acompañados de garabatos más modernos realizados por estúpidos inconscientes que lo han visitado anteriormente.
Langar se encuentra casi al final del valle de Wakhan y es el punto donde los ríos Wakhan y Pamir se combinan para formar el Panj. Este pueblo se encuentra en lo profundo del desfiladero, donde empinadas laderas rocosas rodean un valle que en tiempo de lluvias se convierte en un manto verde. Aunque es un pueblo apartado sus vecinos están orgullosos de su hogar, las casas están impecablemente mantenidas y una diversidad de plantas y flores lo mantienen como sinónimo del verde valle.  A solo un corto paseo del pueblo se encuentran varios miradores con impresionantes vistas del cañón y el río azul.
El paisaje aquí es atemporal. Parecen mundos paralelos que discurren en diferentes épocas. Tan cerca y tan lejos. Observar que desde Tayikistán, donde estábamos podíamos ver justo en frente Afganistán y, en algo más de 30Kms. en línea recta, Pakistán, aunque resulta imposible diferenciar los dos países entre tantos picos y montañas.
A partir de aquí la pista comienza a ascender ligeramente sobre el río, bastante deteriorada, con mucha grava y fina arena a través de un paisaje que parece de otro mundo, pero en general en condiciones adecuadas para la conducción, con perfectas vistas al valle, al río y a la cadena montañosa del Hindu Kush de Pakistán con picos nevados de más de 7.000mts., hasta que volvimos a descender hacia el cauce. 
Sería la última vez que lo haríamos porque una vez llegado al paraje llamado Khanagarmatik la carretera comienza a adentrarse en ascenso hacia el interior por una garganta que corresponde a los montes Kargush y que lleva hacia el paso de montaña del mismo nombre. Íbamos directamente a introducirnos en la Cordillera del Pamir que marca el límite geográfico entre Asia Central, Asia Meridional y Asia Oriental, formando parte de un extenso grupo montañoso que las conecta con otras grandes cordilleras como las de Tian Shan, Karakorum, Hindu Kush y el Himalaya (hasta que se alcanza el cruce con la carretera del Pamir, dirección E. hacia Alichur, Murghab y Karakul).
Realmente las montañas de Tian Shan forman parte de la gran cordillera asiática del Pamir y ocupan el 95% del territorio de Kirguistán, un país montañoso con una altura media superior a los 2.000mts.
La mayor parte del Pamir se concentra en Tayikistán, en la provincia de Gorno-Badakhshan, donde nos encontrábamos. También se extiende, aunque en menor medida, por el Corredor de Wakhan en Afganistán, el S. de Kirguistán, el N. de Pakistán y una zona del E. de China conocida como «Pamir Oriental».
Esta cordillera se divide en seis grandes secciones:
Gran Pamir, que se levanta en los alrededores del lago Zorkul.
Pequeño Pamir, en la parte más oriental del sistema, al E. de Wakhan.
Pamir de Taghdumbash, entre Tashkurgan y Wakhan.
Alichur Pamir, alrededor del valle del río Gunt.
Sarez Pamir, en la zona de Murghab en Tayikistán.
Khargush Pamir, al S. del lago Karakul.
A pocos kilómetros nos topamos con el control de acceso, el checkpoint, de los militares tayikos: comprobación de pasaportes y verificación del Permiso GBAO para abandonar el Corredor de Wakhan, que realizamos ágilmente, continuando seguidamente hacia el Paso de Montaña Khargush (4.344mts.). A partir de este punto comienza el distrito de Murghab, donde  habita la comunidad kirguís mayoritariamente
De los diferentes grupos étnicos, el kirguís es una de las denominaciones más antigua registrada. De origen nómada y ganadero, sus rasgos sí corresponden con los estándares asiáticos como los ojos rasgados. Tradicionalmente vivían en yurtas pero con el sedentarismo las han ido abandonando poco a poco por casas de adobe, más confortables para pasar el riguroso invierno de estas tierras.
A medida que ascendíamos por esos extensos paisajes desérticos y de extrañas formas, atrás dejábamos el Wakhan, nos dirigíamos al interior del Alto Badajshán mientras iban apareciendo algunos pequeños lagos y nieve a su alrededor, parcialmente helados.
Nos detuvimos para intentar ascender hasta el mirador panorámico de Khargush (4.777mts.) desde donde se puede observar las majestuosas montañas de China, Afganistán, Kirguistán y Tayikistán. No teníamos mucho tiempo que perder, debíamos  subir y bajar en no más de 4h., y sin perder la orientación, así que nos abrigamos convenientemente, Sylvain puso en marcha en su celular el GPS y comenzamos el sencillo pero extenuante remonte. Ni que decir que cuanto más ascendíamos más falta de oxígeno sentíamos y, en consecuencia, más paradas para respirar adecuadamente necesitábamos. 
El trayecto es fácil de seguir pero a la vez angustioso. Vagas rodaduras señalaban la dirección pues algún comodísimo conductor lo había subido con anterioridad en un vehículo 4x4. No había pérdida, remonte tras remonte, descansando intermitentemente, deseando alcanzar la tan ansiada cima, pero el tiempo se iba excediendo del calculado. Había pasado algo más de dos horas y no habíamos conseguido el objetivo. Caras abatidas. ¡No podía ser!. Decidimos detenernos. 
Tras calcular tiempos nos dimos cuenta que debíamos regresar. Sylvain volvió a mirar su GPS pero tenía claro que no le marcaba correctamente la cima. Sabía que faltaba muy poco para llegar pero no estaba del todo seguro. Mathilde y yo acordamos no continuar más desde ese punto y él decidió por sí mismo intentarlo. Él está mucho más en forma que nosotros y acostumbrado a los trecking de alta montaña. Mientras esperábamos Mathilde se iba inquietando cada vez más. 
Veinte minutos más tarde lo pudimos ver en la lejanía. Lo había conseguido. Hacía tanto viento y frío que sólo pudo estar unos pocos minutos. Lo suficiente como para disfrutar del entorno y tomar algunas fotos a pesar de quedársele agarrotados los dedos.
La vuelta la tuvimos que realizar a toda velocidad. La noche nos podría pillar de camino y yo no llevaba linterna que me pudiera ayudar a orientarme en la oscuridad. Lo que hicimos en casi tres horas lo deshicimos en poco más de una hora y media. Alcanzamos el vehículo casi anocheciendo.